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Análisis:

El huevo y la gallina en el crédito hoy

La crisis de financiación mayorista lleva ya nueve meses abierta, y con muy pocos visos de superarse en el corto plazo (en las últimas semanas han emitido media docena de entidades, pero importes muy reducidos, a plazos muy cortos, a precios muy elevados, y colocado mayoritariamente en España).

Ello está obligando a las entidades financieras a plantear estrategias de actuación en las que la concesión de crédito se ve muy limitada a lo que se pueda captar de recursos de clientes, y tras deducir de dicho importe un colchón de seguridad en anticipación de los vencimientos de financiación mayorista que van a tener lugar en el año, y sobre cuya renovación existen serias dudas.

En dicho contexto, parece oportuno plantearse el dilema (similar al del huevo y la gallina) existente entre el crecimiento de la economía y del crédito. Entre ambos existe una clara interrelación, con autoalimentación mutua. Así, en épocas de bonanza, el buen comportamiento de la economía incita al consumo y la inversión, y éstos tiran del crédito, que crece más que el PIB, de tal manera que el multiplicador del crédito sobre el PIB es aproximadamente de 1,5 veces. Ese multiplicador, en todo caso, no es constante, y se acelera en épocas de bonanza, y se contrae en momentos adversos del ciclo: es lo que se denomina la prociclicidad del crédito, algo contrastado empíricamente en todos los países.

La situación de cierre de los mercados financieros puede agravar el efecto contractivo del crédito sobre el PIB

Pues bien, la situación actual de cierre de los mercados financieros puede aumentar de forma drástica el efecto contractivo del crédito sobre el PIB.

En 2007 creció el crédito en España unos 220.000 millones de euros, financiado un 60% por depósitos de clientes, y un 40% por financiación mayorista, incluida la captada del Banco Central Europeo. Esto permitió financiar un crecimiento del PIB de unos 75.000 millones de euros (7,5% en términos nominales). Mucho menor va a ser esa capacidad en 2008: suponiendo un crecimiento de depósitos similar al de 2007, pero teniendo en cuenta el cierre de los mercados, y que hay que hacer frente a unos vencimientos de unos 60.000 millones, quedarían apenas otros 60.000 para concesión de crédito, es decir, menos de un tercio que el año pasado. De ahí la relevancia de abrir el grifo de la financiación, o cuando menos permitir la renovación de la que vence. .

Ángel Berges y Lorena SuÁrez son profesores de la Escuela de Finanzas Aplicadas (AFI)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de mayo de 2008