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Reportaje:MÚSICA | Discos

África canta a U2

Artistas del continente reúnen en el álbum In the name of love doce canciones del grupo irlandés

Todo el mundo lo sabe: Bono es un activista pro África. Hace unos años el carismático líder de U2 se llevó al secretario del Tesoro de Estados Unidos Paul O'Neill de viaje por el continente africano para que viese con sus propios ojos los efectos de las decisiones u omisiones de los políticos al servicio de las grandes corporaciones o maniatados por ellas.

Así que este disco, In the name of love: Africa celebrates U2, tiene algo de agradecimiento. Voces importantes en las músicas de África -siempre hay que hablar de músicas en plural, cuando uno se refiere a la riqueza sonora del gigante africano- se han reunido para rendir tributo al famoso grupo irlandés. Cantan 12 de sus canciones -la mitad pertenecen a los discos The Joshua tree y Achtung baby- sin sobresaltos: quizá falte algo de atrevimiento.

Angélique Kidjo, de Benin, abre el disco dándole un toque relajado a su adaptación plurilingüe de Mysterious ways. El hijo del maliense Ali Farka Touré, Vieux, convierte Bullet the blue sky en un hipnótico blues del Sahel, y el senegalés Cheikh Lô se envuelve en el sonido del tama o tambor de axila para su peculiar visión de la universal I still haven't found what I'm looking for. Keziah Jones lleva One por territorios próximos al funk y la samba mientras las camerunesas Les Nubians acercan With or without you a la pista de baile. El surafricano Vusi Mahlasela aborda con delicadeza Sometimes you can't make it on your own y sus compatriotas del Soweto Gospel Choir ofrecen una contundente versión a cappella de Pride (In the name of love).

Con el apoyo de una kora -arpa-laúd de 21 cuerdas-, el guineano Ba Cissoko le pone sentimiento a Sunday bloody sunday; la Sierra Leone's Refugee All Stars ha contado con el Aerosmith Joe Perry para su animoso Second's y los miembros de la liberiana African Underground All-Stars rapean con Desire. Aún quedan el angoleño Waldemar Bastos, excesivo en Love is blindness, y el extraordinario Tony Allen, que no podía dejar de insuflarle algo de soleado afrobeat a su grabación de Where the streets have no name.

Como suele decirse en estos casos, una parte del dinero que generen las ventas del disco que han producido Shawn Amos y Paul Heck irá a manos de The Global Fund, organización que combate el sida, la tuberculosis y la malaria en 136 países. In the name of love: Africa celebrates U2 es, en definitiva, el abrazo afectuoso de los africanos al grupo de Bono. También una vía para que el público de U2 descubra la existencia de otros talentos. -

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In the name of love: África celebrates U2. Shout Factory/Harmonia Mundi

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 10 de mayo de 2008