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Necrológica:

Diana Barnato Walker, leyenda de la aviación británica

Fue la primera piloto que rompió la barrera del sonido

Diana Barnato Walker es una de las figuras legendarias de la historia de la aviación, que marcó un hito en 1963 al convertirse en la primera mujer en romper la barrera del sonido. Su destreza al mando de diferentes tipos de aeroplanos le otorgó el plácet para servir en la Royal Air Force (RAF) durante la Segunda Guerra Mundial, un papel por el que el Reino Unido acaba de rendirle homenaje a raíz de su muerte, el pasado 28 de abril a la edad de 90 años.

De físico menudo y espíritu inquieto, Barnato fue una de las llamadas atagirls, mujeres que ejercieron de pilotos en el Transporte Aéreo Auxiliar (ATA, en sus siglas inglesas) trasladando aviones de guerra desde las factorías hasta las escuadrillas de combate. Su misión entrañaba los peligros de volar en condiciones climatológicas adversas, desarmadas y sin servicio de radio. Barnato logró siempre aterrizar ilesa, pero su equipo sufrió numerosas bajas, entre ellas la de Amy Johnson (en 1941), famosa por haber sido la primera mujer que realizara en solitario el recorrido aéreo entre Inglaterra y Australia.

Nacida en 1918 en una opulenta familia de empresarios judíos, Diana fue criada con cuchara de plata gracias a la fortuna legada a la familia por su abuelo, Barney Barnato, uno de los cofundadores de la compañía minera surafricana De Beers. Al cumplir los 21 años recibía como regalo un flamante Bentley, muestra de la pasión por las carreras de su progenitor, Wolf Babe Barnato, campeón de las 24 horas de Le Mans durante tres ediciones sucesivas (1928-1930). Heredera de la afición de su padre por el riesgo, se empeñó en aprender a volar y obtuvo la licencia de piloto después de tan sólo seis horas de entrenamiento.

Tras el estallido de la guerra, se presentó como voluntaria de la Cruz Roja, aunque pronto se decidió a solicitar el ingreso en el ATA. A los 22 años, ya había entregado en destino 240 aparatos Spitfire, sin sufrir percance alguno gracias, según sus propias palabras, al carácter precavido que le inculcó un piloto herido grave en el transcurso de una misión. A pesar de la importancia de su labor, siempre anheló participar en combate: "Las mujeres hubiéramos sido perfectas pilotos de cazas, pero entonces estaba asumido que la guerra era asunto de los hombres", explicaba en su autobiografía Spreading my wings, publicada en 1994. Tal era su entusiasmo por los aviones, que tras casarse con el también piloto Derek Walker, en 1944, ambos emprendieron su luna de miel hacia Bruselas a bordo de sendos Spitfire, osadía que le costó a su marido una sanción de tres meses sin sueldo.

Walker fallecía cuatro meses después del fin de la conflagración, y su mujer optó por permanecer en la fuerza aérea femenina, donde logró el 26 de agosto de 1963 romper la barrera del sonido con uno de los nuevos aparatos supersónicos de la RAF que alcanzó una velocidad Mach 1,65.

Durante los últimos años de su vida, Diana Barnato Walter no se cansó de esgrimir su dilatada experiencia para animar a las mujeres a demostrar que el universo de la aviación no debe ser un reducto masculino.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de mayo de 2008