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El agitador que brindó con Aznar

No se ha perdido ni una manifestación contra la política hídrica del Gobierno socialista de Zapatero; de hecho, la mayoría han estado promovidas por Andrés Martínez, presidente de los regantes en Villena. El blanco preferido de sus iras y descalificaciones ha sido la ex ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona. Su sintonía con el PP es patente y constante.

Andrés Martínez nació en Villena hace 45 años, estudió Ingeniero Técnico Agrícola, y siempre ha estado vinculado a una empresa agrícola familiar, Horfres. En la actualidad, emplea a más de 160 personas, que se dedican al cultivo de unas 1.000 hectáreas de hortalizas tanto en Alicante como fuera de la provincia. Su especialidad son las zanahorias, de las que producen 25 millones de kilos al año, y los puerros, otros 20 millones de kilos, entre otras hortalizas. "Producimos agricultura moderna y de calidad", matiza Martínez, cuya familia solo en Villena posee 400 hectáreas de cultivos. "Me he criado entre zanahorias y vendemos las mejores hortalizas", asegura.

A finales de los años noventa, empezó su meteórica carrera de líder agrario, representando a los regantes de toda la comarca. "Mi negocio funciona si mi comunidad funciona", resume como máxima vital a la hora de ponerse al frente de cualquier reivindicación agrícola que considere oportuna. Sin embargo, sus postulados han coincidido tradicionalmente con los del PP, con el que no esconde su simpatía. Su presencia en actos del PP es frecuente. En el currículo de Andrés Martínez figura cómo en una visita oficial del ex presidente del Gobierno José María Aznar a Villena, tras la comida pidió a la gente que se pusiera en pie y entonó el cumpleaños feliz para el ex presidente.

Sus detractores siempre pensaron que escondía intereses urbanísticos. Martínez protagonizó una dura campaña contra el Gobierno de Madrid por autorizar el cambio de toma del trasvase Júcar-Vinalopó, de Cortes de Pallás al Azud de la Marquesa, en Cullera. Su argumento principal era que exigían agua de calidad para sus cultivos. Y, ahora, apuesta sin rubor por venderla.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de mayo de 2008