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Entrevista:ALMUERZO CON... VÍCTOR GONZÁLEZ

"Parece que el éxito fuera tener una hipoteca"

A Víctor le gusta contar que su abuelo fue el inventor del corte transversal del churro. Bueno, de la porra. Sí, ése que permite que con la misma masa, la porra parezca más grande de lo que es. "Es una idea buenísima, le quitas un pico y se lo llevas al otro extremo". No sabe si es una leyenda familiar o un hecho histórico, pero él asegura que su abuelo fue pionero con la churrería que abrió tras la Segunda Guerra Mundial en el madrileño barrio de Lavapiés.

¿Qué hizo nuestro bardem técnico al día siguiente de recibir su premio en el hotel Beverly Wilshire de Los Ángeles? Rendirle homenaje al espíritu emprendedor del abuelo. Todo por obra y gracia del azar, ese inaprensible aliado que Víctor tanto invoca: sobre el muelle de Santa Mónica se le apareció "una minichurrería", una especie de carrito de helados de colorines con un mexicano con gorrito y delantal al frente. "Llamé a mis padres en ese instante para decirles: ¿a que no sabéis lo que estoy haciendo? Siempre que veo churros me acuerdo de la saga familiar". Vale, pero hoy Víctor se entregará con delectación al tiramisú.

Ganador de un Oscar técnico, se sintió torero al vestirse de gala

Tiene 36 años, habita con sus padres y su novia vive en México, "soy un bicho raro". El espíritu emprendedor lo destila hasta para pedir la comida. Se ventila la cuestión en un pispás.

El domingo 9 de febrero fue la primera vez que tuvo que vestirse de pingüino, le costó ajustarse los tirantes y la pajarita para la gala: "Mientras me ayudaban a vestirme me sentí como un torero antes de saltar al ruedo". Los oscars técnicos se celebran antes, son menos glamurosos, y en vez de estatuilla hay diploma, pero los da la Academia de Hollywood. La actriz Jessica Alba fue la presentadora: "La ceremonia es como una boda de lujo: salón bonito, mesas redondas de 12 comensales y una orquesta de música sobre el escenario".

En el instituto fue el chico raro que pasaba de salir y se quedaba en casa con su libro de programación. En la Universidad, el encargado no oficial de la sala de ordenadores de la Escuela de Ingenieros Navales, "el gurú que estaba allí todo el día toqueteando". En el mundo laboral, el fundador junto a Ignacio Vargas de Next Limit, empresa madrileña de 30 empleados que ha vendido 2.000 licencias del Real Flow, software puntero con el que consiguieron que los ríos de lava de El señor de los anillos: El retorno del rey parecieran de verdad. "Siempre he sido emprendedor, mi padre y mi abuelo nunca han tenido jefe". La lasaña de verduras se le está enfriando.

El producto estrella de la cestería de su padre, y esto no es leyenda, fue durante años el sillón palmera de Emmanuelle. Sí, la butaca de mimbre del cartel de la mítica película erótica. Víctor, segundo español que gana el galardón técnico de Hollywood, todavía acompaña algún sábado a su familia a repartir muebles por la ciudad: "Defiendo el sentido humilde de la vida, si mañana hay que volver a vender cestas, se hace".

Aventura, riesgo, no tener miedo al fracaso. Es su receta. "Hoy tendemos a la vida cómoda, no queremos problemas. Parece que el éxito fuera tener una hipoteca e irse de vacaciones al Caribe. Pero ¿el dinero, sin una satisfacción mental, de qué sirve?".

La Alpargatería. Madrid

- Focaccia ibérica: 9,42 euros.- Tagliatelle de verduras: 9,67.- Lasagna de verduras: 8,89.- Tiramisú: 4,71.- Cerveza, refresco, cafés, pan y agua: 12,86.- Total (con IVA): 48,74.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de abril de 2008

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