Reportaje:

Los narcos van por delante

Los últimos alijos de droga superan el control policial

Saben qué bandas controlan el negocio de estupefacientes en Galicia y quiénes las dirigen, pero detenerlos es otra cuestión. Las unidades antidroga han aumentado sus efectivos en los últimos años, pero la forma de trabajar de los traficantes gallegos plantea cada vez más dificultades para interceptar los alijos que entran por vía marítima para abastecer la demanda en la Península, la mayor del mundo, en términos porcentuales.

La exitosa captura por parte de Vigilancia Aduanera de Ramiro Vázquez Roma y prácticamente toda su banda, que permitió la retirada del mercado de casi 4.000 kilos de cocaína, en octubre pasado, provocó el consiguiente parón de la actividad de los narcotraficantes; una reacción casi psicológica que suele durar poco tiempo. De hecho, después de una temporada con los suministros al mínimo y cubiertos por las organizaciones colombianas radicadas en Madrid, la policía ha detectado varios desembarcos recientes de cocaína y hachís.

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Las cinco organizaciones con mayor capacidad para operar están radicadas en Vilagarcía, Cambados y Vilanova de Arousa. Alguno de los que se han posicionado como jefes sólo acumulan en su historial informes de la policía que no ha logrado pillarles. Cuentan con sólida infraestructura detrás y tienen en sus filas a socios con la experiencia de haber formado parte de viejas bandas desmanteladas y que han pasado temporadas en la cárcel. Otros llevan años en el negocio pero trabajan con discreción, amparados en actividades y empresas legales.

Una de estas bandas logró introducir un cargamento de más de 3.000 kilos de cocaína. Fuentes policiales sitúan este desembarco en la zona de Boiro (A Coruña) y la organización podría pertenecer a un conocido empresario de Vilagarcía a la que le dio cobertura un grupo de transportistas de Vilanova de Arousa. Además de detectar esta partida en el mercado, la policía ha podido identificar en los fardos una doble marca: la cabeza de un toro y una estrella. Con esta inscripción también venían marcados los paquetes de cocaína intervenidos a Vázquez Roma, además de otros anagramas.

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