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El nuevo Gobierno

El cóctel de educación y dependencia

El sistema educativo se parte en dos carteras, pierde peso y se une a Asuntos Sociales

En una decisión insólita en España, y cuya aplicación no va a estar exenta de dificultades, el presidente del Gobierno ha decidido dar un vuelco a la estructura del actual Ministerio de Educación e, imitando el modelo británico (donde se denomina Department for Children, Schools and Families), convertirlo en Ministerio de Educación, Política Social y Deporte.

"La familia será el eje central de las políticas sociales"

Esta cartera pierde además la Universidad (que pasa al nuevo ministerio de Ciencia e Innovación), lo que además de debilitarla -al restarle la fuerza que aportaba la educación superior (y, en concreto, los rectores)- fractura la continuidad del sistema educativo. Tecnología se lleva cuestiones académicas importantes, como el acceso universitario, la reforma de la estructura y el contenido de las carreras (actualmente a medio reformar) o las becas.

El nuevo departamento lo dirigirá la catedrática de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos, Mercedes Cabrera (Madrid, 1951), una política con un claro perfil universitario pero con capacidad de liderazgo, que sabe escuchar y a la que no le tiembla el pulso en los momentos en los que toca defender conflictos (como el de Educación para la Ciudadanía). Cabrera ha aceptado el cargo con disciplina e ilusión. "Una vez que se acepta ser ministro, no es que se abandone la profesión que se tiene, pero te conviertes en otra cosa. Y ser ministro no lleva incorporado un perfil profesional concreto", manifestó ayer a EL PAÍS. Resalta además que durante la pasada legislatura ha estado vinculada a toda la educación, en general, primero como presidenta de la Comisión de Educación del Congreso y, desde el 7 de abril de 2006, como ministra de Educación, Ciencia y Deporte.

La unión de la Educación con Asuntos Sociales está presumiblemente vinculada a la delgadez con la que se iba a quedar la primera al perder la parte universitaria. No era difícil predecir que esa segregación iba a ser interpretada desde el primer minuto por organizaciones educativas, como los principales sindicatos, como un vuelco hacia un enfoque más asistencial de la educación española, una línea contra la que vienen luchando desde hace décadas las políticas de izquierdas españolas.

"El presidente tiene mucho empeño en las políticas sociales y en este paquete irán desde la educación de 0 a 3 años hasta la lucha contra el fracaso escolar y la promoción de la formación profesional. Se trata de poner los derechos sociales de los ciudadanos en el centro de un ministerio, de poner a la familia como eje central de las políticas sociales", explica la ministra.

Así, la vida de los españoles estará vinculada al nuevo ministerio desde su nacimiento hasta que sean mayores (Imserso) o dependientes. Sin embargo, los temas de Asuntos Sociales vinculados con la igualdad dependerán de ese departamento. Cabrera hace un comentario al respecto: "Es un gobierno colegiado. Para la educación, la política de igualdad es también fundamental. Es un trabajo común". Y enumera otros retos. "La calidad de la educación, la lucha contra el abandono temprano o la FP". Y la ley de Dependencia: "Es un derecho tan novedoso que requiere de un mayor esfuerzo para explicarla".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de abril de 2008