Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Un futbolista inglés amañó un partido por 60.000 euros

Arsène Wenger, entrenador del Arsenal, no podía dar crédito a lo que le estaban contando. "Es una noticia sorprendente y muy mala". Para el técnico francés era impensable que algo así pudiera suceder en la Liga inglesa. Wenger se refería a la información, publicada ayer por The Independent, en la que se afirmaba que un futbolista británico, del que no revelaba el nombre, aceptó amañar un partido por 50.000 libras (63.500 euros), para saldar una deuda de juego con una casa de apuestas. El artículo, destacado en la portada del diario británico, detalla cómo se gestó el soborno.

La información asegura que el jugador, adicto al juego, acordó que forzaría su expulsión e implicaría a otros tres compañeros. Su equipo perdió el partido, que tuvo lugar en los dos últimos años. El rotativo no da detalles.

"Sanción de por vida"

"Si se prueba el soborno, estoy convencido de que se le debería sancionar de por vida. Lo más importante es que el fútbol permanezca limpio", aseguró Wenger. La Federación Inglesa (FA) se ha puesto manos a la obra para que nadie empañe su buen nombre. "Hemos empezado nuestras investigaciones", dijo un portavoz; "pero primero necesitamos averiguar si el encuentro entra dentro de nuestra jurisdicción. Se dice que el partido se disputó en Gran Bretaña, pero no sabemos si fue en Inglaterra". Las reglas de la FA impiden a cualquier jugador apostar en competiciones o partidos en los que estén involucrados y sobre los que puedan influir en el resultado final.

El futbolista, que según The Independent formó parte de un equipo de la Premier League en algún momento de su carrera deportiva, buscó ayuda profesional para curar su adicción y se confesó "avergonzado y arrepentido" por lo acontecido.

El incidente demuestra, según el periódico británico, que el Reino Unido no es inmune a estos casos de corrupción, además de poner en evidencia un creciente problema social con el juego en el país.

Wenger, sin embargo, se alejó ayer de esa tesis y se mostró convencido de que "un 99,9% de los jugadores nunca han hecho trampas de este tipo". No fue tan misericorde con el 0,1% restante. "Hay que condenar al que sí lo ha hecho. Cada uno tiene que asumir la reponsabilidad de sus actos", concluyó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de abril de 2008