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La dirección de IU cede parte de sus poderes a una comisión plural

Llamazares restituye a los tres críticos a los que expulsó

Después de más de cinco horas de reunión de la Presidencia Federal de IU -órgano de dirección con 70 miembros-, nadie tenía claro ayer qué competencias ejercerá la Comisión Unitaria constituida para pilotar el proceso de renovación tras la catástrofe electoral. Unos aseguran que es, a todos los efectos, una gestora que dirigirá la organización hasta que se elija nueva dirección (previsiblemente en julio); otros sostienen que la comisión tendrá "amplias competencias" pero no decidirá la línea política, porque los órganos de dirección siguen funcionando.

El coordinador admite que el nuevo órgano asumirá "amplias competencias"

De este modo, la comisión quedó aprobada casi por unanimidad (algo inaudito en IU) porque unos y otros pudieron decir en la rueda de prensa posterior que se habían salido con la suya, y no existe ningún documento que diga quién tiene razón.

En algo sí había coincidencia: se ha producido una considerable cesión de poderes por parte de la dirección federal, para garantizar una transición ordenada y sin guerra interna. La palabra "unidad" era compartida por todos. El secretario de Organización, Manuel Cámara, sentenció: "En esta situación difícil nos hemos puesto de acuerdo en tirar adelante. No hay otra salida que un marco unitario donde los ruidos internos desaparezcan".

Gaspar Llamazares, aún coordinador general, admitió que su equipo ha cedido "amplias competencias" a la comisión -finanzas, comunicación y toda la preparación de la Asamblea- pero se negó a llamarla gestora y subrayó que la "línea política" -incluida la negociación para formar grupo parlamentario con ERC o el voto de investidura de Zapatero- seguirá en manos de la dirección federal.

Paradójicamente, el documento entregado a la prensa establece que entre los objetivos de la comisión estará "actualizar la línea política" y "acordar la dirección colectiva". Pero Llamazares aclaró que había "quitado" esas dos cosas en su discurso final y que, por tanto, no tenían valor. También dijo que los acuerdos se tomarán "por consenso" -sin aclarar qué grado de consenso se exigirá- y serán refrendados por los órganos de dirección.

La comisión estará compuesta por 18 personas: cuatro del equipo de Llamazares, tres designadas por el PCE (el sector más enfrentado al coordinador), otro del Colectivo de Unidad de los Trabajadores (CUT) y 10 federaciones territoriales. Nadie tiene garantizada la mayoría.

Como gesto de unidad, Llamazares comenzó la reunión proponiendo restituir en sus puestos de dirección de IU a los tres dirigentes del PCE a los que retiró sus responsabilidades en diciembre: Felipe Alcaraz, Manuel Monereo y Willy Meyer. Los tres comparecieron más tarde para abogar, también, por la unidad y el consenso, aunque lo primero que hizo el PCE tras el 9-M fue exigir dimisiones.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de marzo de 2008