Reportaje:El crimen de la niña Mari Luz

Prisión sin fianza para el detenido

La juez imputa a Del Valle los delitos de asesinato y contra la libertad sexual

La titular del juzgado de instrucción número 1 de Huelva decretó a primera hora de esta madrugada prisión provisional sin fianza contra Santiago del Valle, al que imputa los delitos de asesinato y contra la libertad sexual. La víctima, la niña Mari Luz Cortés, de cinco años. La juez informó además al acusado de que tiene pendiente de cumplir una condena de dos años y nueve meses impuesta en 2006 por abusar sexualmente de su propia hija. Y decretó también prisión provisional sin fianza para la otra detenida por la muerte de Mari Luz: la hermana de Santiago, Rosa del Valle. Los dos hermanos partieron a las 0.45 horas desde la Audiencia Provincial hacia la cárcel de Huelva.

Santiago del Valle -que estuvo declarando casi cinco horas- había llegado detenido a Huelva a media tarde, protegido por un gran dispositivo policial, dado que a las puertas de la Audiencia había unas 600 personas que los esperaban para increparles. La tensión acumulada entre los vecinos y familiares de Mari Luz estalló a las 17.05, en el instante en el que los dos detenidos entraron en los juzgados.

Medio centenar de agentes antidisturbios de la policía habían agrupado previamente a los vecinos detrás de una valla. Ya entonces se produjeron los primeros episodios de tensión. Con paciencia y calma, soportando insultos, los agentes fueron empujando a la masa hasta el lugar indicado. Los vecinos lanzaban gritos pidiendo justicia e insultando a los sospechosos.

Se iba caldeando un ambiente que terminó hirviendo con la llegada de los dos furgones que transportaban a Santiago del Valle y su hermana Rosa. Y lo más previsible terminó ocurriendo. Las vallas cedieron por varios puntos. Dos vecinos corrieron hasta la puerta de la Audiencia, perseguidos por la policía. Un segundo después eran muchos más los que emprendían la carrera. Detrás, la masa, algo más lenta, avanzaba animada por gritos. "¡Asesino, hijo de puta, cabrón! ¡Dejádnoslo a nosotros que lo vamos a matar, no lo defendáis!", gritaban a la policía.

Los agarrones y empujones en la puerta de los juzgados se hicieron más violentos. Juan Cortés, el abuelo de Mari Luz, acusaba a la policía de proteger a un asesino. A su lado, más vecinos advertían en medio de esa escena caótica a los policías que lo único que iban a conseguir era una guerra contra los gitanos. Y la guerra pareció caer en ese mismo momento desde el cielo, con una lluvia de piedras, botellas, latas, mecheros y otros objetos que hizo dispersarse a los presentes. Dos periodistas resultaron heridos. Varios coches celulares terminaron con lunas reventadas. Hubo varias cargas policiales contra incontrolados que lanzaban piedras en las calles de los alrededores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 27 de marzo de 2008.

Lo más visto en...

Top 50