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Un fiscal portugués acusa de homicidio a cinco jefes 'scouts'

Un adolescente madrileño falleció en una marcha en 2005

Enrique Amador relata la secuencia de la muerte de su hijo Diego de corrido. Como si de tanto contarla, la historia no fuera propia. Recuerda que el 4 de agosto de 2005 hacía mucho calor en Portugal. Lo reflejaba el parte meteorológico -hasta 38 grados a mediodía- y lo sintió él mismo, que se desplazó hasta allí con su mujer para estar cerca de sus dos hijos, de acampada con el grupo scout Luján 102, con sede en el barrio del Pilar. En aquella ocasión viajaron hasta Vila Nogueira de Azeitão, a 35 kilómetros de Lisboa.

El chico, de 13 años, murió "por agotamiento físico asociado al calor"

Enrique, informático de 46 años, asegura que le sonó el móvil aquella tarde. Lo cogió su mujer. "Tu niño ha muerto de un golpe de calor", afirma que le dijo un monitor. Le pasó el teléfono a su marido. "Del pie no es, del pie no es", recuerda que le comentaron. "Y yo del pie no había tenido ninguna noticia".

Después de la muerte, la Fiscalía de Sesimbra (Portugal) inició una investigación de oficio. Tres años después, acusa a cinco monitores de homicidio imprudente grave por la muerte de Diego, que tenía 13 años. Según el escrito de acusación del fiscal del 14 de febrero, al que ha tenido acceso EL PAÍS, el adolescente falleció por "un cuadro de agotamiento físico asociado a la exposición del calor". Diego Amador participaba en un campamento con otros 24 adolescentes de entre 11 y 14 años. Su hermano, que entonces tenía nueve años, estaba en otro grupo.

Una de las actividades previstas era una caminata de tres días para recorrer 50 kilómetros por la sierra. Diego se hizo una herida en el pie dos días antes de iniciar la marcha. Le recetaron paracetamol "para la fiebre y dolores". Su accidente "desaconsejaba el esfuerzo físico", añade la fiscalía.

Pero el chico participó en la primera caminata, de ocho kilómetros. Cuando llevaban un tiempo "bajo el sol intenso" se quedaron sin agua, según el escrito del ministerio público. Tres horas después de empezar a andar, el director del campamento, César Gil, les llevó comida y agua. Y dos horas más tarde, Diego comenzó a quejarse de que le dolía la cabeza. "Se presentaba desfigurado y tambaleante, su habla era incoherente", según la fiscalía, que considera que los monitores no hicieron un reconocimiento previo del recorrido y el grupo de Diego "se perdió en la sierra".

Un monitor intentó pedir ayuda por el móvil sin éxito. Recorrió varios kilómetros hasta localizar un teléfono en una cantera, por el que avisaron a los bomberos. El chico sufrió una parada respiratoria cuando iba a ser evacuado en helicóptero. Falleció en el hospital portugués García de Orta esa tarde. Otros "cinco o seis jóvenes" estaban "deshidratados y agotados", añade la fiscalía, que culpa de lo ocurrido a que "cada uno de los demandados no procedió con el cuidado al que las circunstancias les obligaban y del que eran capaces". No sólo con Diego. "Los monitores sometieron a todos los jóvenes a un esfuerzo físico intenso", según el fiscal.

Los acusados son el director del campamento, César Gil, y los monitores Patricia López, Sonia Pérez, Irene López y Pedro Adán Sánchez. El delito de homicidio imprudente grave está castigado con hasta cinco años de cárcel por el código penal portugués. La Federación de Asociaciones de Scouts de España (ASDE), a la que pertenece el grupo Luján 102, defendió ayer en un comunicado que todos los monitores son personas "expertas, formadas y tituladas" para prevenir sucesos como la muerte del menor madrileño.

La federación niega que los demás participantes en la excursión tuvieran que ser atendidos por los servicios médicos por deshidratación. "Fueron evacuados en lanchas por el servicio marítimo portugués para agilizar su llegada al campamento". Y rechaza el "esfuerzo sobrehumano" de la caminata, una marcha de siete kilómetros "a un ritmo de un kilómetro y medio por hora", con un coche de apoyo que les suministraba agua y alimentos.

ASDE alude al informe de la autopsia realizado en el hospital García de Orta, donde murió el menor, que concluye que la causa de su fallecimiento resulta "indeterminada / desconocida". Un grupo de padres y madres de los niños del grupo Luján 102, fundado hace más de 40 años, respaldan que los cinco acusados "han sido y siguen siendo merecedores de nuestra más absoluta confianza", según otro comunicado. "Queremos que sigan ejerciendo su labor dentro del grupo", añaden en su nota. Los padres de Diego Amador han pedido justo lo contrario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de marzo de 2008