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CARTAS AL DIRECTOR

Doble moral en los análisis sobre Tíbet

Tras varios días de noticias sobre las revueltas de Tíbet y de baile de cifras sobre los muertos, quería opinar humildemente sobre este tema.

Quería recordar a los lectores que si miramos hacia el pasado, hacia la historia reciente (de principios del siglo XX) o no tan reciente, podemos ver que en todos los mapas políticos de las épocas, Tíbet forma parte del territorio inmenso de China, por lo que me pregunto: ¿de dónde surge la idea tan arraigada de la invasión comunista a Tíbet en 1951? Claro que cualquier pueblo puede exigir su independencia, eso sin duda. Claro que cualquier pueblo puede y debe pedir más democracia, lo comprendo y lo apoyo. Pero no intentando cambiar la historia.

En las revueltas que se han producido en estos días, lo que sí aprecio es una doble moral de los políticos e informativos sobre la situación.

Yo me pregunto: cuando hay unas manifestaciones y los mismos manifestantes han incendiado los establecimientos, han quemado coches, han golpeado a los peatones, ¿de qué manifestación pacífica estamos hablando? ¿qué Gobierno no mandaría a sus fuerzas de seguridad a controlar la situación? Si se produjera en otra zona del planeta, ¿habría tanta presión sobre la actuación del Gobierno? ¿No sería de doble moral que la gente esté aprovechando la organización de los Juegos Olímpicos para apuntar con el dedo al Gobierno chino? Entonces, yo me pregunto: en estas situaciones ¿cómo actuaría un Gobierno occidental? ¿Qué sensación tendrían si se politizaran unos juegos de los que fueran organizadores? ¿No sería mejor dejar a China organizar bien estos juegos para que, de paso, abran bien las puertas hacia la democracia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 25 de marzo de 2008