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Reportaje:Gran Premio de Malaisia

"Nos falta velocidad punta"

Alonso confiesa que busca alicientes para no aburrirse, y en Renault admiten que sus mejoras técnicas pueden dejarles en el mismo lugar

Al final de cada carrera resurge la cruda realidad de Renault y de Fernando Alonso. En Australia un golpe de suerte permitió al piloto español concluir en cuarta posición y dejar atrás a los dos Ferrari -ambos con rotura de motor- y al McLaren de Heikki Kovalainen. En Malaisia, ocurrieron muchas menos cosas y la situación se clarificó mucho más. Renault está donde está, y eso no es muy arriba. Al contrario. Si Felipe Massa no hubiera cometido un error imperdonable cuando iba segundo, que le obligó a abandonar, Alonso no habría entrado en los puntos. Así de crudo. Acabó octavo, tras presionar durante cinco vueltas a Mark Webber sin poder pasarle. Su guerra ahora no es luchar por las victorias, sino por la séptima posición, por arañar algún punto más.

"Ves que no puedes. Estás al acecho, te acercas, pero cuando lo intentas..."

"¿Si siento impotencia al ver que no puedo adelantar a un Red Bull?", se preguntaba Alonso ayer tras la carrera. "Sí. Pero sabía dónde iba a estar y que esas cosas iban a ocurrirme. Tanto en Australia como aquí ya pude constatar que nos falta velocidad punta en los adelantamientos. Intentas acercarte, estar al acecho muy cerca para pasarles, pero cuando haces el intento te das cuenta de que no puedes. Y sigues insistiendo, esperando que cometan algún error para poder avanzar".

En Sepang, Alonso pareció salir en buena posición, pero después se fue escorando hacia la izquierda para intentar evitar que Lewis Hamilton pudiera adelantarle por el exterior. Eso provocó que por la derecha se le colaran un par de coches y que entrara demasiado abierto en la primera curva y perdiera tres posiciones. "Delante de mí estaban Trulli y Heidfeld, que se tocaron con las ruedas y me obligaron a frenar. Quedé atrapado en mi posición y tres coches me pasaron por el interior. Sin embargo, no creo que hubieran cambiado mucho las cosas. No estaba el tema para hacer cosas especiales. Tal vez eso me habría permitido salir delante de Webber en el repostaje, pero hubiera ganado una posición, no más".

Su carrera tuvo poca historia. Adelantó rápidamente a Heidfeld y se mantuvo en una novena posición prácticamente intocable, pero también inmejorable dadas las prestaciones de su coche. Sólo en los repostajes avanzó algunos puestos, pero en realidad nada cambió. Llegó a ocupar la cuarta posición en la vuelta 21ª, pero aquello era una ilusión, porque en la siguiente tuvo que entrar a repostar y salió de allí 13º. Cuando todo se clarificó, seguía noveno, por detrás de Heidfeld, al que no consiguió volver a adelantar. Ni tampoco pudo pasar a Webber, al que tuvo delante desde que concluyó el segundo repostaje.

"Ves que no puedes. Pero intentas buscar alicientes para no aburrirte", confiesa Alonso. "Me planteo cada vuelta como si fuera de la cronometrada y así lucho para bajar una décima y mantener el interés por la carrera. Veía algunos nubarrones negros al fondo y pensaba: 'seguiré tirando para estar cerca de ellos, porque si llueve no es lo mismo estar a cuatro décimas que a 15'. Pero no llovió". Y la igualdad que habría producido el agua no llegó. No hubo accidentes, no pasó nada. Y en esas circunstancias lo único que le permitió entrar en los puntos fue el abandono de Massa.

"En Bahrein espero lo mismo que aquí", indicó Alonso. Todo el equipo tiene puestas muchas ilusiones en la evolución mecánica y aerodinámica que introducirán en Barcelona. Y ahora comienzan a pensar que aquello tal vez no sea suficiente para superar a sus actuales rivales y acercarse un poco más a la cabeza de carrera. El desánimo puede adueñarse de la escudería en cualquier momento. "Bruta máquina", exclamó Flavio Briatore cuando se le acercaron los periodistas. Se fue sin hacer más declaraciones. Sin embargo, Denis Chevrier, jefe de motores de Renault, explicó el núcleo de la cuestión que afrontan: "Deberemos mejorar bastante más que los demás para conseguir arañar algunos segundos. En Barcelona todo el mundo presentará evoluciones y si la nuestra no es mucho mejor, nos quedaremos en el mismo lugar".

Es decir, que si en el primer gran premio europeo Renault no gana un mínimo de ocho décimas no conseguirá la mejora de tres que espera en relación a los demás. "El objetivo ahora", concluyó Alonso, "es ganar a los demás esas dos décimas que nos permitirían entrar sin grandes problemas en la tercera fase de la clasificación y entrar con más comodidad en los puntos. Es el siguiente peldaño. La situación es la que es y hay que acostumbrarse a ella. No vislumbro grandes cambios para el resto de la temporada".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de marzo de 2008