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Las consecuencias del 9-M

Guerra abierta en el PP catalán por los resultados del domingo

Los hermanos Fernández Díaz (Jorge, secretario general del PP en el Congreso, y Alberto, presidente del grupo municipal en Barcelona) parece que todavía no han digerido que el primero no encabezase la candidatura por Barcelona en las elecciones del pasado domingo y que el segundo no cogiese las riendas de la formación en Cataluña, tras la dimisión de Josep Piqué.

En una tormentosa reunión el pasado lunes, Alberto Fernández y el presidente regional, Daniel Sirera, se enfrentaron a grito pelado por los resultados obtenidos en Cataluña el 9-M, que Fernández consideró los peores desde 1989. Incluso exhortó a Sirera a presentar la dimisión.

Alberto Fernández consiguió el apoyo de su hermano, Jorge, que calificó de preocupantes los siete diputados obtenidos (ocho con el recuento de los votos de los emigrantes). Los dos hermanos, que han ostentado en varias ocasiones la dirección del PP catalán, constituyen una raza aparte en este partido. Incombustibles, la pareja ha sobrevivido a todos los terremotos internos. Han visto desfilar por la puerta desde 1982 a Miguel Ángel Planas, Eduardo Bueno, Alejo Vidal-Quadras y a Josep Piqué. Pero ellos siguen ahí.

La pelea del lunes entre Alberto y Sirera alcanzó tal grado de crispación que el vicesecretario regional, Xavier García Albiol, se vio obligado a terciar en la discusión. La intervención de García -que aspira a ocupar la secretaría general en el próximo congreso- desagradó a la cúpula del partido pues evitó posicionarse a favor de Sirera, que le nombró para el cargo.

También Dolors Nadal -cabeza de cartel el 9-M- se quejó por el "boicoteo" que ha sufrido durante toda la campaña por parte de los Fernández Díaz. La reunión se terminó abruptamente porque los presentes asistieron al minuto de silencio por el asesinato de Isaías Carrasco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de marzo de 2008