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Crónica:

La ley del Getafe

El cuadro de Laudrup se clasifica para cuartos tras desacreditar una vez más al Benfica

Diezmado por las bajas, con sólo tres de los fijos de Michael Laudrup en el campo, el Getafe eliminó anoche al Benfica más pobre que se recuerda con una lección de callo y oficio. Y con una vaselina espléndida de Albín cuando el cuadro portugués no tuvo más remedio que lanzarse al ataque.

GETAFE 1 - BENFICA 0

Getafe: Abbondanzieri; Contra, De la Red, Tena, Licht; Mario Cotelo (David Cortés, m. 73), Celestini, Casquero, Gavilán (Juanfran, m. 83); Albín y Kepa (Signorino, m. 69). No utilizados: Ustari; Belenguer y Richi.

Benfica: Quim; Nelson, Katsouranis, Edcarlos (Sepsi, m. 73), Leo; Maxi Pereira (Di María, m. 59), Petit, Rui Costa, Cristian Rodríguez; Nuno Gomes (Mantorras, m. 66) y Makukula. No utilizados: Butt; Luis Filipe, Carvalhas y David Simão.

Gol: 1-0. M. 77. Contragolpe del Getafe que culmina Albín con una vaselina desde la frontal del área.

Árbitro: Viktor Kassai (Hungría). Amonestó a Katsouranis, Abbondanzieri, Maxi Pereira, Mario Cotelo, Edcarlos, Licht y Leo.

Unos 16.000 espectadores en el Coliséum Alfonso Pérez. El Getafe se clasifica para cuartos de final con un cómputo global de 3-1 (1-2 en la ida).

Albín, por fin, pasó la reválida al cerrar un contragolpe con una vaselina

El Benfica entregó la cuchara a la media hora: lo que Rui Costa aguantó el tipo

Lo justo para meterse en los cuartos de final de la Copa de la UEFA en su estreno europeo. Con un gol de renta tras su exhibición en el Estadio de la Luz, la escuadra de Michael Laudrup afrontó la visita del grupo de Fernando Chalana con un temor inusitado. No era para tanto. Por mucho que De la Red, el fantasista del equipo, jugase de central. Por mucho que el banquillo sólo diera para relevar a los dos laterales. El Benfica, hoy por hoy, es un chollo que vive de los réditos del pasado.

A falta de Cardozo, expulsado en la ida por agredir a Belenguer, Makukula asumió los galones ofensivos del conjunto luso. El delantero congoleño, con siete goles en la Liga, 11 menos que el pichichi, Lisandro (Oporto), irrumpió en escena como un huracán. Pero desapareció del mapa tras enviar a la cepa del palo derecho un centro de Cristian Rodríguez. Con más de 80 minutos por delante, ésa fue toda la pólvora que manejó el rival del Getafe. En la otra ocasión de que dispuso, Abbondanzieri atrapó un disparo lejano de Rui Costa. Laudrup apostó por la veteranía del portero de la selección argentina en detrimento de su aprendiz. Ustari pagó su error seis días antes. El Getafe no mató la eliminatoria entonces por su fallo a un tiro de Mantorras.

El Benfica, obligado a llevar la manija del encuentro, entregó la cuchara a la media hora. El tiempo que Rui Costa mantuvo el tipo. A tres meses de la retirada, terminó haciendo la batalla por su cuenta. Chutando desde 20 metros o asomándose a la línea de fondo. Aunque los de casa tampoco estuvieron para muchos adornos hasta la verbena final. Por unas cosas o por otras, Laudrup tenía a casi todos sus pistoleros en la grada. Granero no se recuperó de sus problemas musculares y Pablo Hernández pagó la tarjeta "tan tonta" que le mostraron el Lisboa. Era la hora de los puntas.

Y Albín, por fin, tomó la reválida. Con Quim en el punto de penalti, el uruguayo cerró un contragolpe con una vaselina desde la frontal del área. No era la primera que había intentado. Otra vez más, el Getafe terminó sacando provecho a la cantidad de oportunidades que consigue por su mimo desmesurado al balón. Sólo así se explica que haya marcado en todos sus duelos a doble partido, ya sea en el continente o en la Copa. Aunque empezó espeso, el conjunto madrileño terminó siendo el amo y señor del esférico. Siempre es así. Y, para bien o para mal, sólo sabe jugar así. Sin la pelota a los pies, se comporta como un pollo sin cabeza. Lo lleva en los genes. Es una marca de la casa, algo que le han inculcado Quique Flores, Bernd Schuster y Laudrup en sus cuatro años en Primera.

De paso, el técnico danés no se cortó y sacó provecho de la polivalencia de De la Red. Anoche demostró que los responsables de la cantera del Real Madrid, donde le enseñaron a jugarse los garbanzos en distintas posiciones, no eran unos visionarios. Infalible por alto, desesperó a Nuno Gomes y Makukula. Su presencia en el centro de la defensa no fue un experimento.

También ayudó que el Benfica es una broma. José Antonio Camacho, harto de una plantilla acomodada, renunció a devolverle a lo alto del pedestal tras empatar el domingo por cuarta vez consecutiva en casa. Eusebio, que se desgañitó en el banquillo, mostró más garra que Makukula. Chalana, el sustituto del preparador murciano, sacó a toda la artillería para fabricar dos jugadas. Recuperó a Petit, Maxi Pereira, Nuno Gomes y el citado Makukula para nada. El Getafe le zarandeó y mantiene su pulso con los jerarcas de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de marzo de 2008