PUNTO DE OBSERVACIÓNColumna
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La importancia de la distancia

Comienza una legislatura difícil. El PSOE ha revalidado su victoria de 2004, pero con un resultado algo escaso y el PP ha vuelto a perder, pero con un balance más copioso. El Parlamento de 2008 estará aún más polarizado que el de 2004: los otros partidos han pasado de un total de 38 escaños a solo 28.

La sosegada comparecencia de los portavoces del PSOE y del PP, José Blanco y Pío García Escudero, pocos minutos después de cerrarse las urnas, dio una indicación de lo complicado que iba a resultar el recuento electoral, no por motivos técnicos, sino por la importancia que tenía en esta ocasión el probable baile de algunos escaños hasta los últimos minutos. Los dos partidos eran perfectamente conscientes de que la nueva legislatura depende, sobre todo, de la distancia que exista entre el PSOE, partido claramente ganador, y el PP. El número exacto de escaños de diferencia entre uno y otro marca no sólo el espíritu de la legislatura sino también la vida orgánica de los dos partidos. El PSOE no ha llegado a la cifra mágica, 172 escaños, que aunque no suponga la mayoría absoluta, sí hubiera garantizado al nuevo gobierno de Rodríguez Zapatero una completa autonomía y cuatro años muy distintos de los pasados. Por debajo de 170, tiene que buscar apoyos más sustanciales. En ese escenario, la mejor de las noticias para los socialistas es la gran bajada de ERC, incapaz de mantener su protagonismo anterior. El espectacular resultado del PSC en Cataluña no significa, sin embargo, que CiU se haya hundido o vaya a ser ahora un socio cómodo, sino que el electorado catalán tiene unos niveles de rechazo respecto al PP muy superiores a los de cualquier otra comunidad española. En sentido contrario, a corto plazo, la peor noticia es el derrumbe de Izquierda Unida, que pierde su grupo parlamentario, y se convierte en una fuerza política casi irrelevante. Para el PP, el análisis es muy parecido. Rajoy contaba con garantizarse la continuidad al frente del partido, al menos hasta la celebración del próximo congreso popular, con cualquier resultado por encima de los 152 escaños. Sea como sea, el objetivo popular era, sobre todo, acortar la distancia de 16 escaños registrada en 2004. Cualquier disminución en esa diferencia hubiera sido el dato más importante para el PP y no está claro que lo alcance finalmente..

La mayor emoción en la noche electoral la proporcionó el recuento de votos en el País Vasco, donde por primera vez en quince años los ciudadanos decidieron encender un potente semáforo en rojo al PNV: con el 80% escrutado, el Partido Socialista de Euskadi le sacaba casi once puntos de diferencia a los nacionalistas vascos. Quienes promovieron la salida de Josu Jon Imaz de la dirección del PNV deben de estar ahora analizando las consecuencias de su decisión.

La legislatura será complicada. Arranca con una serie de temas impuestos, desde la importante decisión del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de autonomía de Cataluña hasta la desaceleración del crecimiento económico, que exigiría un cierto consenso entre los dos grandes partidos. No parece que este nuevo Parlamento, tan polarizado como el anterior y reflejo de un país preocupantemente dividido, pueda propiciar esos acuerdos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 09 de marzo de 2008.

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