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Crónica:Octavos de final de la Copa de la UEFA

El Getafe no respeta a nadie

De la Red y Pablo Hernández derriban a un Benfica que jugó 81 minutos con diez

El Getafe se doctoró en Europa en la visita a un Benfica sin alma que se agarra como puede a su insigne historial. El esfuerzo que hizo José Antonio Camacho, el técnico local, que regresó a Lisboa pasadas las tres de la tarde tras asistir al sepelio de su padre, le sirvió de poco ante un rival que no respeta los galones de nadie. El pasado no cuenta para el conjunto de Michael Laudrup. Se dio a conocer tras ningunear al Tottenham en White Hart Lane y se consagró anoche en el estadio de la Luz, otro escenario arraigado en el imaginario colectivo.

De la Red y Pablo Hernández ahondaron en la herida del cuadro lisboeta, que quiere, pero no puede. A los 25 minutos, el canterano del Madrid partió la baraja. Recibió el balón de Albín, se revolvió en la frontal del área y su disparo despistó a Quim tras pegar en Edcarlos. Un golpe de fortuna que no se dio en la diana del extremo del Valencia -Ronald Koeman ya le ha reclamado-, que, sin ningún defensa a la vista, se limitó a cruzar el balón ya mediada la segunda parte. Aupado por canteranos llegados de mil lugares, sostenido por jornaleros desconocidos que sólo saben jugar con el balón al pie, el Getafe apuntilló la ya de por sí deteriorada moral del Benfica, que perdió a Cardozo a los nueve minutos.

BENFICA 1 - GETAFE 2

Benfica: Quim; Nelson, Luisão (Zoro, m. 27), Edcarlos, Leo; Katsuranis, Rui Costa; Di María (Mantorras, m. 62), Rodríguez, Sepsi; y Cardozo. No utilizados: Butt; Luis Filipe, Assis, Carvalhas y David Simão.

Getafe: Ustari; Contra, Belenguer, Cata Díaz, Licht; Pablo Hernández, De la Red (Celestini, m. 73), Casquero, Granero (Mario Cotelo, m. 47); Albín y Braulio (Manu del Moral, m. 62). No utilizados: Abbondanzieri; Gavilán, David Cortés y Tena.

Goles: 0-1. M. 25. De la Red. 0-2. M. 67. Pablo Hernández. 1-2. M. 75. Mantorrasi.

Árbitro: Gilewski (Polonia). Expulsó a Cardozo (m. 9) por agredir a Belenguer. Amonestó a Braulio, Granero, Licht y Casquero.

Unos 20.000 espectadores. Un minuto de silencio por la muerte del padre de José Antonio Camacho, entrenador del Benfica.

El delantero paraguayo, una tanqueta de casi dos metros, se fue a la caseta tras agredir a Belenguer a las primeras de cambio. Su manotazo a la cara del capitán azulón tuvo unas consecuencias nefastas para la escuadra portuguesa, que se desmoronó como un castillo de naipes. La guinda la puso Luisão, que tuvo que abandonar el césped a la media hora. El central, que se perdió el partido de Copa del domingo contra el Sporting por problemas musculares, aceleró su recuperación para volver a romperse.

Pero el Benfica se activó cuando peor lo tenía. Con poca cabeza y mucho corazón le bastó para apretar al Getafe, que en el último cuarto de hora acusó la paliza física que lleva desde septiembre. Por un momento, dio la sensación de que se descompondría como cinco días antes, cuando el Mallorca, con diez por culpa de Scaloni, le igualó dos goles de ventaja (3-3). Pero el arreón se quedó en mero espejismo y el Getafe se coronó como el segundo club, tras el Villarreal, que logra el triunfo en un estadio tan ilustre.

Anoche confirmó el Getafe que su travesía no es casual y que le empieza a coger el gustillo a las competiciones a doble partido. Por algo, aunque Laudrup adolezca de un 9 de garantías, ha anotado en todos sus encuentros de la Copa del Rey y de la de la UEFA. Lástima que sea una responsabilidad casi exclusiva de los centrocampistas. Lo evidenció Braulio, que vio la amarilla por insistir en marcar cuando le habían pitado fuera de juego. Pero, a falta de matadores, está la línea de medios. Si De la Red, con dos goles, es el que más veces ve puerta en la Copa, Pablo Hernández y Granero, con el doble de aciertos, son los artilleros en Europa.

Si eso ocurre es porque el Getafe es un trilero. Mueve el balón de lujo. Lo esconde y lo enseña a su gusto. En todos los partidos ha tenido más posesión del cuero que los contrarios. Incluso ante los grandes. Eso le da lo mismo. Y más si enfrente está el Benfica, al que le da el tembleque en su casa. Camacho no impregna su garra a un vestuario con 15 caras nuevas y que lleva tres empates consecutivos ante el Leixoes, el Nacional y el Braga. Las menciones a Eusebio y a las Copas de Europa de 40 años atrás son pura demagogia. No esconden un dato preocupante: la última vez que O Glorioso ganó un partido de Liga en su campo fue el 20 de diciembre. El Getafe, aunque pecó de cierto conformismo, le devolvió a la cruda realidad.

"¡Pudimos golear!"

El Getafe abandonó Lisboa con un punto de resquemor. Aunque había ganado a un ilustre como el Benfica, los jugadores estaban "cabreados". "¡Les teníamos que haber metido cuatro! ¡Pudimos golear!", se lamentó Belenguer. "Hemos desperdiciado cantidad de ocasiones con ventaja y, al final, tendremos que salir igual de concentrados el próximo miércoles", resopló.Le daba lo mismo que la víspera Michael Laudrup, su técnico, firmase "un empate como ante el AEK". "Es una victoria agridulce", añadió Casquero. "Hemos dado otra lección, pero hemos perdonado", comentó el presidente, Ángel Torres. "Hemos notado el cansancio de las tres competiciones", insistió.José Antonio Camacho, el entrenador del club lisboeta, subrayó: "Ya avisé. Son muy buenos aunque no tengan nombre".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de marzo de 2008

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