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Necrológica:

Johnnie Carr, activista de los derechos civiles

Compañera de Rosa Parks, luchó contra la segregación racial

Johnnie Rebecca Carr, amiga de la infancia de la célebre Rosa Parks (la mujer que se negó a ceder su asiento a un blanco en un autobús en los años cincuenta) y una de las activistas más brillantes pero menos conocidas de la lucha por los derechos civiles de los estadounidenses de raza negra, falleció el 22 de febrero en Montgomery (Alabama) a los 97 años.

Su nombre no fue uno de los más repetidos para el público pero entre los activistas que organizaron el boicot contra la empresa de transportes de Montgomery tras el arresto de Rosa Parks, Carr fue una de las cabecillas imprescindibles, ayudando a organizar el transporte colectivo en coches para que los negros pudieran ir a trabajar sin utilizar los autobuses.

Su vida se dedicó por entero a la lucha por mejorar las condiciones de vida de los de su raza. Había nacido en Montgomery y había ido al mismo colegio que Parks, una escuela para niñas negras regentada por mujeres blancas de la Costa Este. De ahí que fuera una de las primeras en enterarse de su arresto después de que en 1955, Parks se negara a cederle su asiento de autobús a un hombre blanco en protesta absolutamente espontánea contra la segregación. Aquel gesto heroico prendió la chispa de una lucha que pondría en el mapa a Martin Luther King, quien se convirtió en el presidente de la Montgomery Improvement Association, la organización creada tras el arresto de Parks y desde la que se organizó el boicot contra la empresa de transportes de aquella ciudad. Su protesta duró casi un año y culminaría con la proclamación del Tribunal Supremo estadounidense de la abolición de la segregación en los transportes públicos en 1956.

Carr sucedió a King en el cargo después del asesinato de éste en 1967 y ejerció como presidenta de aquel grupo hasta su muerte. Desde la Montgomery Improvement Association organizó diferentes iniciativas para mejorar las relaciones entre blancos y negros. Entre ellas la de demandar al Estado por la segregación en las escuelas utilizando a su hijo Arlam, que entonces tenía sólo 13 años, como víctima en un juicio que también acabaría ganando y que abriría la puerta de los negros a las escuelas de blancos.

"Cuando haces algo que sabes que tiene sentido, nunca te aburres de hacerlo", dijo en una entrevista respecto a su entrega total a la lucha contra la segregación. De energía inagotable, Carr aún conducía su propio coche y según su hijo "sólo había envejecido en los papeles, pero se mantenía hiperactiva".

Durante el 50 aniversario del acto rebelde de Parks, Carr fue una de las responsables en homenajearla y su elegía fue considerada como "la mejor de todas las que se leyeron" recordaba tras su muerte Julian Bond, presidente de la poderosa National Association for the Advancement of Colored People.

Hace apenas unas semanas, poco antes de sufrir el infarto que acabaría con su vida, Carr participó activamente en el homenaje que Montgomery le dedicó a Martin Luther King con motivo del aniversario de su nacimiento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2008