Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:ELECCIONES 2008 | Los preparativos del segundo debate

A cara de perro

Los asesores pulen la mirada de Rajoy y aconsejan entrar al cuerpo a cuerpo si Zapatero sale agresivo en el debate

El cronómetro estará esta vez en su sitio, y el líder no tendrá que desviar la vista todo el tiempo. Los primeros planos serán más abiertos. El traje no le quedará tan pequeño. Leerá menos y seguramente no habrá una niña, la polémica niña, en su discurso final. Mariano Rajoy ha visto el vídeo del debate estos días con sus asesores, con Pedro Arriola a la cabeza. Y ha pulido todos los errores que detectaron en el primero. Sin embargo, Rajoy y su equipo, que antes de llegar al debate habrán dedicado al menos dos mañanas y dos tardes completas a este asunto en Madrid, y varias horas en los viajes de campaña con Antonio Sola, otro asesor externo, pueden retocar lo que depende de él, pero no pueden influir en lo que, según el entorno del líder, será la clave del debate: ¿En qué tono irá Zapatero?

El lunes, Rajoy abrió todos los bloques temáticos -que serán los mismos mañana- y Zapatero cerró el debate. Ahora será al revés. Y eso hace, según los asesores de Rajoy, que el ritmo y el tono que imprima el presidente sea definitivo, porque todo queda marcado por sus primeras intervenciones.

Una sorpresa

El PP se espera un debate a cara de perro. De hecho, Rajoy lanzó ayer en un mitin en Zaragoza un aviso a Zapatero: "Está escudriñando el pasado. Me tiene preparada una sorpresa para el lunes, pero yo ya sé cuál es", dijo. Ésta consistiría, según fuentes de su entorno, en sacar a relucir la gestión como ministro del Interior en asuntos de inmigración, especialmente en expedientes de regularización. Él, dice, contrarrestará hablando de futuro y "sacando lo de Gabilondo", esto es, la confidencia en la que Zapatero dijo que necesitaba "tensión" en la campaña.

Los populares creen que lo lógico sería que el primer debate fuera de análisis de la legislatura, más crítico, y el segundo de contraste de propuestas. Es lo que sucedió en 1993 con Felipe González y José María Aznar. Pero Aznar ganó el primero y perdió el segundo por concentrarse demasiado en las propuestas.

Por eso el PP cree haber aprendido de los errores de Aznar y de Zapatero. El presidente, en opinión de los estrategas del PP, dejó demasiadas veces que Rajoy le acusara de mentiroso sin responderle. Eso provoca, dicen, un efecto muy malo en el espectador, que puede pensar que Zapatero daba por buenas las acusaciones. Rajoy no lo hará. Si le atacan, se defenderá con uñas y dientes. Por eso, los populares están convencidos de que el choque será a cara de perro.

En cualquier caso, el PP necesita colar sus mensajes positivos. Los populares van por detrás en las encuestas, y aunque señalan que sus sondeos les dan una tendencia favorable, admiten que crecen muy poco a poco. Por eso necesitan un empujón que sólo les pueden dar los socialistas desencantados. En el primer debate, el líder del PP se concentró, admiten en su entorno, en reforzar las posiciones propias, en hablar para sus fieles y en demostrar que es un candidato que puede ganarle un debate a Zapatero. Ahora, sin embargo, si el PP quiere darle la vuelta a las encuestas, es imprescindible atraer a los indecisos de centro o socialistas desencantados a su redil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de marzo de 2008