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Crónica:25ª jornada de Liga

Buen juego, poco oficio y un gran Banega

El mejor Valencia de Koeman paga su falta de experiencia ante un eficaz Recreativo

El día que el Valencia recuperó el juego, le faltó oficio. El punto de experiencia suficiente para atar un partido en el que fue infinitamente más locuaz que el Recreativo. Éste aprovechó un gran zurdazo de Carlos Martins, centrocampista cuajado, y una noche aciaga de Zigic, que habló en idioma distinto al de sus compañeros. Aún así, hubo por fin buenas noticias para el valencianismo. Ever Banega, por ejemplo, parece un mediocentro de verdad. Y Mata apunta hacia la cima. Son muy jóvenes, eso sí, y por ahí se le pudo escapar ayer la victoria a este Baby-Valencia.

De repente, Ever Banega. Una revelación ayer para el viejo Mestalla, que activó en algún rincón de su memoria el recuerdo de Claramunt. Un hilo invisible unió a través del tiempo a estos dos mediocentros pequeños, eléctricos, extraordinariamente dotados para el regate en corto, el pase largo y el pase corto. La participación constante. La necesidad imperiosa de tejer el juego. La personalidad. La grada de tribuna se alzó impulsada por un resorte para aplaudir a Banega, como se levantaba hace más de 30 años para ovacionar a Claramunt.

VALENCIA 1 - RECREATIVO 1

Valencia: Hildebrand; Caneira, Albiol, Marchena (Arizmendi, m. 82), Moretti; Joaquín, Maduro, Banega, Silva (Baraja, m. 80), Mata (Vicente, m. 72); y Zigic. No utilizados: Mora; Sunny, Edu y Lombán.

Recreativo: Sorrentino; Edu Moya, Quique Álvarez, Iago, Bautista; Camuñas, Martins (Varela, m. 80), Jesús Vázquez, Aitor; Gerard (Zahínos, m. 68) y Pongolle (Rubén, m. 70). No utilizados: Barbosa; Marquitos, Ersen Martin, Barber.

Goles: 1-0. M. 38. Mata, a pase de Banega. 1-1. M. 51. Martins, en un trallazo con la izquierda.

Árbitro: González Vázquez. Amonestó a Carlos Martins, Camuñas, Marchena, Gerard, Zahínos, Quique Álvarez y Jesús Vázquez.

Unos 40.000 espectadores en Mestalla.

Jugó trenzado y veloz, sólo lastrado por los movimientos lentos y torpes de Zigic

Auspiciado por las órdenes de Bakero, Banega pedía la pelota a toda hora. La distribuía con criterio a un lado y a otro, siempre al espacio propicio. También entraba al tackle si lo creía conveniente. Y demostraba que siente debilidad por esa vieja suerte cada vez más en desuso de desplazar el balón con el exterior de la bota, en su caso la derecha, al estilo de Johan Cruyff. Así envió ese pase cruzado de un pico del área al otro que permitió a Mata, rompiendo el fuera de juego, abrir el marcador y el fútbol. El Valencia se liberó de las tensiones y jugó de manera vibrante, chisposa, juvenil, marchándose al descanso con la primera ovación de su hinchada en mucho tiempo. Reconociendo que Mata es una apuesta ya consolidada. Tiene un guante en el pie izquierdo y cada día va ganando peso en el equipo.

La fama le precedía. Martins, excelente disparo. Hildebrand lo comprobó dos veces. El primero lo pudo desviar a córner. El segundo, no. Fue un zurdazo cruzado, desde el pico derecho del área, que dobló las manos del meta alemán en su estirada.

El Valencia siguió jugando trenzado y veloz, lastrado por los movimientos lentos y torpes de Zigic. Zambrano despidió a Gerard, de 29 años, irrelevante en su vuelta ocho años después a Mestalla, el campo en el que triunfó de manera apabullante y fugaz. Entraron Vicente y Baraja en busca de la experiencia perdida. Y El Pipo a punto estuvo de marcar a bocajarro, como en los viejos tiempos, pero lo impidió el cuerpo de Sorrentino. Mestalla ovacionó al final a su Baby-Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de febrero de 2008