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LO MÁS ÚTIL | EL VIAJERO HABITUAL

Fumando espero... en la calle

Se acabó eso de viajar a París, pedir un café au lait y encender un cigarrillo. Atrás quedan los fotogramas de Anna Karina fumando en un bistrot en Vivir su vida, o la imagen literaria de un Albert Camus apurando un pitillo en un café de Saint-Germain-des-Prés. La ley antitabaco que entró en vigor el pasado 1 de febrero en Francia permite fumar únicamente en zonas herméticamente aisladas y con ventilación independiente. El país vecino ha sido (junto a Alemania, Turquía y Portugal) uno de los últimos en poner trabas al humo en 2008.

Para que no encienda el cigarrillo donde no debe, trazamos el mapa del humo en los transportes, hoteles y lugares de ocio europeos.

Navegar sin humos

Que consumir tabaco en un avión está prohibido (las aerolíneas estadounidenses fueron pioneras en 1990, a raíz del cáncer de pulmón de Norma R. Broin, una azafata y fumadora pasiva), es bien sabido. Sin embargo, que cada vez es más difícil envolverse en el misterio de un puro o un cigarro a bordo de una naviera, lo es menos. "En cerca del 95% de los barcos españoles no se permite fumar", asegura Andrés Mira, editor de la revista especializada en cruceros Cruises News. La tendencia es la siguiente: se permite fumar en algunas zonas de la cubierta y se prohíbe en restaurantes y zonas comunes. No obstante, el vacío legal europeo e internacional (no existe una norma que regule fumar en un crucero) convierte a cada compañía en un mundo. La norteamericana NCL, la noruega Norwegian Cruise Line o la estadounidense Princess Cruises representan el bando más estricto. "Todos los espacios públicos son libres de humos. Sólo se puede fumar en el casino y en los balcones de los camarotes. La zona deportiva, la terraza-comedor y la piscina son libres de humos", informan desde NCL. Princess Cruises lleva la prohibición un poco más lejos: en su casino sólo se puede encender el cigarro una vez por semana. Otras, como MSC Cruceros, cuentan con un salón de puros. Las mayoristas españolas Iberojet y Pullmantur son más liberales. Ambas permiten fumar en la discoteca, en zonas no aisladas de los restaurantes y en el casino y auditorios.

Más restricciones

No sólo Francia ha desterrado a la calle el humo en 2008: Portugal, Alemania y Turquía han hecho lo mismo. Portugal le da la vuelta a la norma española: en vez de dejar la decisión en manos de los dueños de locales de menos de cien metros cuadrados de si permitir o no fumar, da esa libertad a los propietarios de los de más de cien metros cuadrados.

Once länder alemanes, incluida la capital, Berlín, dieron la bienvenida al año nuevo declarando bares y discotecas libres de humo. Sin embargo, las autoridades alemanas no empezarán a multar hasta junio. La medida se suma a la prohibición de septiembre de 2007 de fumar en trenes y en las 5.700 estaciones alemanas.

Turquía aprobó el 3 de enero una ley que prohíbe fumar en zonas cerradas. Se prevé que la ley entre en vigor el próximo mayo. Eso sí, se podrán establecer áreas de fumadores en estadios, hoteles y conciertos al aire libre.

En 2007, Finlandia, Islandia, Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, Estonia, Lituania y el Reino Unido reforzaron o introdujeron normas que prohíben el humo en restaurantes, museos y transportes.

Los más y los menos

"Los más permisivos son Grecia, Dinamarca, Austria y los países del Este. Los más estrictos, Finlandia, los países escandinavos, Francia, Italia, Irlanda (primero en imponer restricciones) y el Reino Unido", explica Rodrigo Córdoba, portavoz del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo. En Dinamarca, por ejemplo, los pubs de menos de 40 metros cuadrados están exentos de la prohibición de fumar. En España, la mayoría de los locales de menos de cien metros cuadrados permiten fumar, y las discotecas y restaurantes han habilitado zonas de fumadores. En Viena se podrá sacar mechero y pitillo en trenes, bares y discotecas, al menos en 2008. "Se prevé que la UE prohíba fumar en todos los espacios públicos en 2011", aclara Córdoba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de febrero de 2008