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Reportaje:

Robben aprende a correr en el Madrid

El cuarto jugador más caro en la historia del club se ejercita diariamente para evitar lesiones mejorando la zancada

"Robben no corre bien", dice uno de los empleados del centro de alto rendimiento del Madrid. "Estamos intentando corregirle", insiste. Otro de los especialistas en perfeccionar el rendimiento físico de los jugadores coincide: "Tiene un problema mecánico".

"Genera una tensión excesiva en los músculos flexores", explican los técnicos

"Los malos apoyos están en el origen de sus problemas musculares"

Arjen Robben es el jugador más rápido de la plantilla del Madrid junto con Balboa y Drenthe. Pero tiene un impedimento. Su carrera es la menos económica en movimientos, la que más energía desperdicia y la que más desgasta. El hombre ha estado de baja por lesión en 14 de los 23 partidos de Liga disputados esta temporada. Su inactividad, forzada por problemas físicos, se traduce en presión psicológica. Es consciente de que el club espera mucho de él y esto le preocupa. "Poder jugar 90 minutos ante el Valladolid [el domingo pasado] y marcar un gol me sirvió para recordar que todavía puedo ser útil a este equipo", dijo ayer.

Igual que las personas que sufren operaciones, o accidentes que menoscaban su capacidad física, Robben hace algo parecido a una rehabilitación. Su objetivo es correr más suelto, con una zancada más elástica. Los médicos han determinado que la causa de sus continuas lesiones musculares es su mala técnica de carrera. Robben no ha sabido esta teoría hasta que fichó por el Madrid el verano pasado. Ahora lleva meses luchando por reeducar su cuerpo. Diariamente, antes del entrenamiento, acude al gimnasio a realizar una tabla de ejercicios. La rutina contiene movimientos que, al principio, son simples. Una vez que ha interiorizado los gestos básicos, debe realizar ejercicios que van escalando en complejidad. De momento, Robben se encuentra en la primera etapa de un proceso que los especialistas califican de muy dificultoso. "Él tiene que hacer de un acto reflejo un reflejo condicionado", apuntan.

Los movimientos hacen hincapié en el apoyo con los metatarsos y el impulso, usando los pies como pedales. A decir de los técnicos: "Robben debe aprender a correr como si el campo fuese un tapiz rodante que debe impulsar hacia atrás".

De momento, Robben corre como si quisiera agujerear el tapiz a taconazos. No con los metatarsos, sino con los talones. Este gesto antinatural, esta zancada viciada, le ha ido socavando. "Genera una tensión excesiva en los músculos flexores", explican en el Madrid; "su zancada es el origen de sus lesiones musculares porque entra con los talones, no se impulsa con la punta de los pies y la cadera se le queda muy atrás. Esto somete su zona lumbar a una gran carga, que se traslada a la parte posterior de los muslos, donde está la musculatura que define a los velocistas".

El holandés, nacido en 1984, no ignora que el Madrid hizo una inversión importante para contratarlo. El precio que pagó al Chelsea, 36 millones de euros, le convierte en el cuarto jugador más caro de la historia del club, por detrás de Zidane, Figo y Ronaldo. Según los especialistas en la preparación física del Madrid, Robben jugó tres años en el Chelsea sin que los médicos del club inglés dieran importancia a su biodinámica. Sufrió lesiones musculares cada vez con más frecuencia. La temporada pasada sólo disputó 16 partidos completos en todos los torneos. Esta temporada lleva dos.

A Robben le desagrada hablar de sus problemas físicos. Si le hacen una pregunta al respecto, como ayer, prefiere explicarlo todo desde un punto de vista meramente casual: "He tenido mala suerte". Presuponer que todo se debe a una mala estrella es ignorar las causas científicas. No es el caso de Robben, que, aunque no lo diga, sabe perfectamente que día tras día debe aprender a correr para que sus músculos no revienten. Todo es cuestión de tiempo y de evitar lesiones. En el Madrid cruzan los dedos. La baja de Robinho, que estará 10 días inactivo por una microrotura en el abdomen, hacen que Robben sea más necesario que nunca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 12 de febrero de 2008