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La Sagrada Familia, en el Ecuestre

Los socios del Círculo muestran en un coloquio su miedo a que el túnel del AVE afecte al templo expiatorio

Ni la ciencia ni su brillante exposición le sirvieron de nada a Antoni Gens, ingeniero de Caminos y catedrático de la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) para convencer a los socios del Círculo Ecuestre de que la Sagrada Familia no correrá peligro por las obras del Túnel del AVE en la calle de Mallorca. "Ya sabía que tendría problemas. Pensé: 'Con todo lo que ha caído, ¡ves allá y convénceles!'. No puedo decir nada sobre los sentimientos y comprendo el escepticismo, pero me remito a la técnica", dijo resignado Gens, ajeno al proyecto, en un coloquio en el que participó también Jordi Bonet, arquitecto jefe del templo.

El patronato del templo ha recurrido el auto de la Audiencia

Bajo el título El AVE que llega. ¿Peligra la Sagrada Familia? Dos planteamientos diferenciados, el círculo organizó un debate que no fue tal porque los dos ponentes ofrecieron por separado su exposición y luego se abrió un turno de preguntas que reflejó el profundo recelo de los socios. Y eso que Gens recordó que en todas las grandes capitales europeas se están construyendo túneles en el centro, que las tuneladoras ofrecen garantías, que debe hacerse un estudio de la interacción del terreno y que el riesgo es nulo si se sigue el guión. "Es el mismo que ir en avión", resumió. "Es tan bajo que se asume".

"Usted habla como si la obra se fuera a hacer en Chicago, pero se hace aquí y las instituciones no tienen autoridad moral. ¿Es muy costosa cualquier alternativa?", planteó Salvador Turu, rompiendo el fuego, en alusión al Carmel y los problemas del AVE. "¡Ni uno de sus ejemplos es válido para Barcelona!", exclamó encendido Josep Espar i Ticó, en alusión a los casos que citó Gens: un nuevo túnel en Londres; la línea norte-sur en Amsterdam; la Línea C de Roma; la estación junto a la catedral de San Esteban, en Viena, la conexión Atocha-Chamartín en Madrid y... la línea 9 de Barcelona, en un tramo complicado (en la calle de Virgili) ya hecho. "¡Cuando entre la tuneladora que nos digan dónde nos ponemos para que no nos trinchen!", añadió. Francesc Guardians felicitó el arrojo de Gens y preguntó: "¿Hay alternativas para minimizar el riesgo?". Y Albert de Miquel añadió: "Si los aviones de Iberia se caen 10 veces, no los cojo". Soledat Desvalls cerró el debate preguntando a Bonet: "¿Estamos a tiempo de parar el proyecto?". El arquitecto, que confirmó la presentación de un recurso contra el auto que da vía libre a las obras, recordó que el templo no sabe organizar manifestaciones, pero invitó a los asistentes a opinar con su voto en las elecciones. Tiempo tuvo antes de hablar de las pérdidas de ingresos turísticos por las obras, de la posible caída del trencadís por las vibraciones y de la poca experiencia sobre la vida de la pantalla de hormigón armado que protegerá el templo. "¡La Sagrada Familia debe durar siglos, milenios!", afirmó. Y Gens, antes de irse abrumado con su maletín bajo el brazo, le recordó: "Hay cimientos del templo que también son de hormigón".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de enero de 2008