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Reportaje:

El 'empollón' dicta la moda

Una muestra fotográfica recupera la estética de los adolescentes más estudiosos

No es fácil ser un nerd. Sí, es el empollón de clase, imbatible en física y matemáticas, pero cuando hay que salir a tomar algo nadie se acuerda de él. No es sólo que no sepa contar un chiste y que no hable más que de la potencia del procesador de su nuevo portátil. Es que esos pantalones por encima del ombligo y esa montura remendada con cinta adhesiva resultan completamente disuasorios. Pero no todo está perdido. Hay quien es capaz de ver belleza en esa estética. El fotógrafo David Farran (Madrid, 1973) se ha fijado en esa moda excéntrica y la ha retratado en una treintena de fotografías. "Me gusta esa imagen e intento lanzarla para crear una tendencia", comenta Farran, sin asomo de ironía.

Farrán recuerda los referentes de aquellos 'empollones' de los años sesenta

La muestra, titulada Avantnerdismo, toma su nombre de una corriente que, según sostiene este ex redactor de la revista underground Mondo Brutto, "está triunfando en Nueva York". Farran se adentra en esa imaginería nerd que han retratado películas como American Splendor, de Shari Springer Berman y Robert Pulcini, y Welcome to the dollhouse, de Todd Solondz, el francotirador de la sociedad estadounidense en joyas como Happiness y Cosas que no se olvidan (y bastante nerd él mismo). El avantnerdismo, explica Farran, recupera conscientemente el modo de vestir y los referentes de aquellos empollones apocados de los sesenta y setenta que no sabían que estaban dictando la moda del futuro. Para documentarse sólo hace falta echar un vistazo a La revancha de los novatos (Revenge of the nerds), un compendio ochentero de esta avanzadilla cultural.

El fotógrafo ha captado algunos de esos "iconos incorrectos" del avantnerdismo estadounidense. Farran viajó hace unos meses a Nueva York y asistió a una de esas fiestas en que varios jóvenes se reúnen y se visten de nerds. "Parodian conscientemente esa estética. Se visten de nerds, ponen música nerd y pasan el rato jugando a la Wii", detalla. El autor captó toda esa escena, junto a referentes como los juguetes electrónicos Speak & Spell de Texas Instruments, y los metió en una misma coctelera junto a símbolos ilustres de la escena freak española. De sus retratos y collage surge un mundo poblado por nerds (empollones), tuneros, falleras, los ositos de los joyeros Tous e incluso llaveros con la cara de la familia real. "No hay ninguna intención crítica ni quiero moralizar. Sólo retrato lo que para mí tiene valor estético".

La inefable Raquel Hernández, ex concursante del programa Supermodelo 2007, sonríe desde un retrato, transmutada en musa avantnerd. Una especie de Britney Spears petarda, oxigenada e hipermaquillada. Rivaliza con un primer plano de Tamara, la cantante sui géneris popularizada en Crónicas marcianas. "Su imagen me parece muy interesante. Es una cara muy operada, muy friqui, pero no la muestro para reírme de ella, sino porque me parece estética", asegura Farran. Como el grupo de chicas nerd (gafotas y vestidos de colores que hieren la retina) que emula a Heather Matarazzo, la protagonista y máxima gurú avantnerd de Welcome to the dollhouse. Farran confía ciegamente en el potencial de esta estética y remacha: "Quizá en un par de años llegue al público en general y veamos escaparates de H&M con una estética así".

Avantnerdismo. Hasta el 12 de febrero en la sala García Espacio de Moda+Arte (Corredera Baja de San Pablo, 26)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 28 de enero de 2008