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La precampaña electoral

Rajoy apoya al Gobierno para ilegalizar a ANV

Opone el "mejor equipo económico de la democracia" al "cansado Solbes"

El presidente del PP, Mariano Rajoy, se comprometió ayer a apoyar al Gobierno en la ilegalización de ANV y del PCTV, si bien recordó que la decisión "llega tarde y obedece a intereses electoralistas y populistas". El respaldo del líder popular no estuvo ni mucho menos exento de críticas. Rajoy acusó al Gobierno de "haber jugado con la ley", de operar con "ocurrencias" en política antiterrorista y de "hacer exactamente lo contrario de lo que ha hecho durante los últimos cuatro años".

"En época de bonanza gobierna cualquiera. Incluso ése que pensáis"

Según la tesis del PP, el Ejecutivo contaba con información suficiente para haber adoptado esta medida mucho antes, algo que evitó en su día y que ahora intenta arreglar José Luis Rodríguez Zapatero con su "política de bandazos". "Es un espectáculo lamentable, un presidente no puede decir una cosa y mañana la contraria", lamentó Rajoy. Sobre ese argumento, "el de los vaivenes del Gobierno", giró ayer todo el discurso del candidato del PP en la fiesta mitin de Santiago.

Rajoy se presentó en su tierra natal, como un "político previsible y preocupado por los problemas de la gente normal". Como la apuesta más segura para afrontar momentos de "incertidumbre económica", ayer los dirigentes populares eludieron mencionar las palabras crisis o recesión. En un pabellón abarrotado por más de 7.000 paisanos -la organización contó 12.000- el presidente del PP acusó al Gobierno de ser "un peligro para los bolsillos de los ciudadanos" y contrapuso el equipo económico del PP, "el mejor de la democracia con Pizarro, Folgado, Montoro y Costa", frente a un "Solbes, aburrido y cansado que ya está en retirada".

El presidente regional del PP, Alberto Núñez Feijoo, había allanado el camino minutos antes, advirtiendo de que "España vive la peor situación económica de la última década". En ese contexto, Rajoy apeló de manera reiterada "a la seguridad" que vende el PP frente a las "incertidumbres", que, en su opinión, genera el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.

"Ofrecemos seriedad y determinación, porque en épocas de bonanza puede gobernar cualquiera, incluso ése en el que vosotros estáis pensando [Zapatero], pero cuando las cosas se complican, se necesita gente con determinación y coraje".

El líder popular volvió a acusar al Gobierno de "no hacer nada durante cuatro años y de vivir de la herencia del PP" y esgrimió las reformas económicas del primer Gobierno de Aznar para hacer creíbles sus anunciadas rebajas fiscales. "Si saneamos la Seguridad Social, ¿por qué no vamos a ser capaces de bajar los impuestos y subir las pensiones mínimas?", se preguntó antes de prometer rebajas tributarias a las mujeres, las empresas -en el impuesto de sociedades- y a quienes cobren menos de 16.000 euros. "Porque el dinero lo gasta mejor la gente que las administraciones", concluyó.

En las antípodas de ese liberalismo, situó el líder de la oposición al Ejecutivo socialista, "una máquina de generar incertidumbres". Por eso se mostró convencido de ganar las elecciones, "porque cuando hay problemas, llamas al final al que te lo va a resolver", dijo Rajoy. Además, ridiculizó iniciativas como la Alianza de Civilizaciones o la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Rajoy lamentó desconocer "el modelo territorial" de Zapatero, al que reprochó haber confundido sus propios deseos con los de los ciudadanos al reabrir debates sobre el franquismo o la memoria histórica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 27 de enero de 2008