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Crónica:

Palabra de honor

Los ciudadanos llegan a una casa conocida, tocan en el portero automático y, cuando una voz pregunta por la identidad del visitante, se atreven a responder soy yo. Los ciudadanos poetas sólo murmuran: ¿Y a mí me lo pregunta? ¿A mí? Así concluye un poema de Mundar, el último libro de Juan Gelman, que estará en las librerías el próximo mes de febrero. Decir soy yo de manera inocente es un atrevimiento o una comodidad, según se mire, y tiene poco que ver con el sentido último de la verdadera poesía, que no se trata nunca de un acopio de palabras o ideas bonitas, sino de una indagación, sentimental e intelectual, en los procesos que conforman el yo. Al pasear por las calles de un París en perpetua transformación, con desapariciones y apariciones vertiginosas, Baudelaire comprobó que la ciudad imponía una existencia alegórica, porque la realidad literal estaba condenada a convivir con la realidad ausente, con todo aquello que convertía la experiencia urbana en un dominio activo del pasado. Los lugares clausurados por el tiempo permanecen abiertos en la memoria del paseante. Juan Gelman demuestra en Mundar que ocurre lo mismo en la configuración del yo, un ámbito poco inocente, una experiencia literal y alegórica en la que conviven los seres vivos y los muertos, el presente cotidiano y la memoria, las conversaciones mantenidas en México y los ecos sobrecogedores de Buenos Aires, la intimidad extrema y los testimonios colectivos de un compromiso político que no busca la consigna, sino la inteligencia. Rigurosa, emocionadamente seca, con la precisión de un bisturí, la palabra de Gelman nos envuelve en las dimensiones alegóricas de su historia, que es experiencia del pasado, amor presente e inteligencia del futuro.

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Mundar se publicará en Palabra de Honor, la nueva colección con la que la editorial Visor Poesía prepara la celebración de su 40 cumpleaños. Conviene festejar los milagros laicos, y Visor Poesía quiere celebrar su larga y decisiva trayectoria, clave en la poesía española e hispanoamericana, con una nueva colección. Palabra de honor significa aquí compromiso de calidad, guía en medio de la desorientación, palabra elegida, palabra comprometida con el rigor, palabra seleccionada dentro de una tradición de nombres y títulos imprescindibles. La colección responde a su espíritu cuando empieza su andadura con Juan Gelman, poeta de muy alta calidad que ocupa un lugar de lujo en el catálogo de Jesús García Sánchez, Chus Visor. Para mí es un verdadero honor, y doy mi palabra de honor, ocupar el segundo puesto con mi próximo libro Vista cansada. El dos es el número preferido de los partidarios de la amistad, la admiración literaria y las realidades alegóricas. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de enero de 2008