_
_
_
_
Crítica:FOLK
Crítica
Género de opinión que describe, elogia o censura, en todo o en parte, una obra cultural o de entretenimiento. Siempre debe escribirla un experto en la materia

Kusturica Locura contagiosa

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

¿Se trataba de un concierto o de una gamberrada musical? De entrada, era difícil tomar partido ante la propuesta del cineasta serbio Emir Kusturica en el Palau. Las paredes temblaron, el suelo se movía y nadie paraba quieto mientras el cantante de la banda hacía equilibrios sobre las barandas de los palcos de platea o lanzaba agua al público de las primeras filas ante la mirada descompuesta de algunos acomodadores.

Todo estaba pasado de vueltas, de forma consciente, premeditada y al gusto del público eufórico y entregado, que abarrotaba el local. Las entradas se habían agotado con un mes de antelación y a las puertas del local muchos buscaban infructuosamente una reventa. Hasta 500 euros se ofrecían por una localidad, pero nadie vendía.

EMIR KUSTURICA & THE NO SMOKING ORCHESTRA

Festival del Mil·lenni. Palau de la Música, 23 de enero.

En el interior, Kusturica, guitarra en mano, parecía por momentos ajeno a la situación, como si sus músicos se desmadraran por su cuenta, pero la media sonrisa cínica cuando el caos parecía haberse apoderado del escenario dejaba bien a las claras que su mente de director cinematográfico lo tenía todo previsto al detalle y el filme, porque de un filme en directo se trataba, discurría a la perfección. Una película con un tema sencillo pero eficaz: cómo ser punk a los cincuenta y cómo aplicar esa ideología a la música tradicional balcánica. Perfectamente realizada gracias a un ritmo frenético y alocado que no decayó en ningún momento (¡ni una sola balada o un medio tiempo en todo el concierto!) y una puesta en escena que, de tan transgresora, por momentos, no queda claro si se trata de una parodia o de una oferta sincera. Pura locura tremendamente contagiosa. En fin, Kusturica al cien por cien.

Lo que más afecta es lo que sucede más cerca. Para no perderte nada, suscríbete.
SIGUE LEYENDO

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_