Columna
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Ojo

Súbditos del Imperio: hay que andarse con ojo a la hora de encandilarse con un candidato a presidente norteamericano. El hecho de que George W. Bush haya colocado tan subterráneo el listón no debe empujarnos a aceptar al primero que sepa leer una galleta sin colocarla del revés ni comerse un libro sin atragantarse. Hillary u Obama, por el bando democrático -del otro no tengo ni ganas de hablar-, pueden resultar más presentables, pero ninguno de ellos va a poder lidiar seriamente con el terrorismo internacional mientras el Gobierno de Estados Unidos, sea el que sea, no le plante cara al lobby judío ni al Gobierno de Israel. En cierta manera, el lobby e Israel son a los políticos estadounidenses lo que Lina Morgan y Paco Martínez Soria a Televisión Española, vía Cine de barrio. No importa quién gobierne: con ellos no se atreve nadie. Si algo hay cierto bajo el agujero de ozono es que nunca en sábado tarde TVE programará películas de Luis Buñuel; y nunca un gobernante USA, por legal que nos parezca, le exigirá a su homólogo israelí que su país deje de violar las leyes internacionales.

Gaza se muere, Afganistán está que ni lo toques, Pakistán mejor que ni lo mires, Irak rompe el alma verlo, como metan el pie en Irán van a saltar los alacranes, en Líbano todos tiran de una cuerda rota y a sus espaldas se abren los abismos... ¿Qué es lo que se puede arreglar? Israel. Bastaría con retirarles los créditos millonarios, ponerles sanciones serias -al fin y al cabo, tienen la atómica sin permiso; y son un país ocupante-, expulsarlos de la ONU, ya que no respetan sus resoluciones, cerrar las embajadas en Tel Aviv, vetarles en Eurovisión y en la Eurocopa, y llamarles cantamañanas cada vez que recurran al victimismo.

¿Alguien lleva ese punto en su programa? Que no nos ciegue el cambio, súbditos del Imperio. Alerta.

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