Qué es...Inversión en 'private equity'Columna
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En busca de oportunidades

Es evidente que hoy en día la inversión en private equity está dinamizando el mercado corporativo. Este hecho no ha pasado desapercibido a los grandes patrimonios interesados en diversificar sus carteras y, por ello, se está incrementando cada vez más el interés por este tipo de inversión.

Podemos hablar de private equity como una modalidad de inversión en compañías que no cotizan en Bolsa. Permite al inversor participar en el crecimiento de los beneficios de la compañía consecuencia de un producto novedoso o de una mejora en la gestión operativa financiera o estratégica de la empresa. Una vez alcanzados los objetivos de crecimiento, típicamente en un plazo entre tres y diez años, se procede a la venta de la participación a través de una salida a Bolsa o la adquisición por un tercero, esperando obtener una revalorización importante.

El 'private equity' es una modalidad de inversión en compañías que no cotizan en Bolsa

Dentro de las carteras, el capital riesgo se considera una inversión alternativa -junto a hedge funds e inversiones inmobiliarias- que, introducida en proporciones adecuadas y combinadas con inversiones tradicionales, permite disminuir el riesgo y aumentar la rentabilidad.

Para calizar este tipo de inversiones se han creado diferentes fondos de inversión, en base a los objetivos básicos de los inversores. Por ello, existen varios tipos de fondos de private equity: en primer lugar, podemos hablar de leverage out: inversión apalancada en un negocio consolidado, para intervenir en su gestión, mejorar sus resultados, mejorar su valoración (múltiplo de beneficios) y, en su momento, venderla obteniendo beneficios.

Por otro lado, tenemos el venture capital: inversiones en compañías o proyectos de negocio muy incipientes y, a menudo, también muy novedosos, con fuerte potencial de desarrollo, aunque con alto riesgo. Por ejemplo, invertir en el capital de empresas del sector tecnológico, biotecnológico u otros sectores emergentes, sea para crear un nuevo producto o para financiar el crecimiento sobre la base de un producto ya existente. Este tipo de inversión no comporta intervención en la empresa adquirida: es una inversión pasiva. En esta modalidad suele haber un alto porcentaje de inversiones con resultados negativos pero unas cuantas con rentabilidades extraordinarias.

Y, por último, está el modelo mezzanine, que es un tipo de inversión más conservadora y consiste en invertir en empresas a través de deuda convertible.

De todas y cada una de las variedades de private equity, la que se perfila con mayores perspectivas de desarrollo durante los próximos cinco años, es la inversión en fondos de buy-out. Este tipo de inversión ya alcanzó cifras récord el pasado año en Estados Unidos y Europa.

Hoy existen muy buenas oportunidades de private equity en el mundo, sobre todo en Asia y Europa, donde es posible encontrar todavía muchas empresas familiares y públicas que ofrecen opciones de inversión y precios muy interesantes, sobre todo en el caso de los buyouts.

No obstante, es evidente que la clave del éxito en la inversión de private equity se fundamenta principalmente en la elección de los gestores y de los proyectos, con lo que el asesoramiento experto es absolutamente indispensable. En este sentido, es esencial el respaldo de una entidad financiera global, con una larga experiencia en inversiones en private equity que tengan la capacidad para poner al alcance del inversor el acceso a los mejores gestores, las mejores oportunidades de inversión y, en consecuencia, las rentabilidades más altas año tras año.

Santiago Churruca es director de Product Management & Investment Solutions de la División Private Wealth Management de Deutsche Bank.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 19 de enero de 2008.

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