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Televisión

Objetivo: la familia real

Los programas de cotilleo empiezan a hurgar en su vida privada

La vida de la familia real se ha convertido en el tema de moda y en uno de los más rentables, en términos de audiencia, para los programas del corazón. La vida personal de los Reyes y de sus hijos ha sido durante muchos años tratada únicamente en los espacios informativos. Televisión Española llegó a prohibir en 2003, durante la etapa en la que José Antonio Sánchez ocupa la dirección general (mandato del PP), la emisión de cualquier noticia sobre los Reyes y sus hijos en programas como Corazón, corazón o Gente. Sólo los telediarios estaban autorizados a emitir este tipo de informaciones.

El compromiso del príncipe Felipe cambió el rumbo informativo

En algunos actos de la familia real sólo entran TVE y la agencia Efe

La limitación fue levantada en TVE y las imágenes volvieron a los programas rosas. Pero el tratamiento riguroso del que hace gala la televisión pública no ha contagiado a las privadas. Esta semana han dado un giro de tuerca significativo. Tele 5 ha utilizado sus programas de cotilleo para adentrarse en el matrimonio de los Reyes. Apoyándose en un libro firmado por el periodista Jaime Peñafiel, colaborador de la cadena que gestiona Mediaset (propiedad de Silvio Berlusconi), se ha especulado con la vida personal de don Juan Carlos y doña Sofía.

El estandarte de esta nueva tendencia lo ha portado el espacio de sobremesa Aquí hay tomate. "El Tomate es un programa con características propias, que trata la actualidad rosa relacionada con acontecimientos y personajes de notoriedad", explica el directivo de Tele 5 Alberto Carullo. Justifica la avalancha de vídeos, comentarios y especulaciones en torno a los Reyes por la publicación del libro de Peñafiel. Y asegura que las noticias sobre la familia real no son un "contenido habitual" en programas como Aquí hay tomate o Está pasando, pero insiste en que ha dado cobertura a noticias relacionadas con los hijos de los Reyes y sus matrimonios.

El cambio de rumbo en la política informativa de algunas televisiones comenzó tras el anuncio del compromiso de los príncipes de Asturias, en noviembre de 2003. La boda de los príncipes de Asturias marcó un antes y un después en el tratamiento de la vida personal de los Reyes y de sus hijos. Don Felipe se casaba con una periodista divorciada, y la Monarquía se convertía en algo más cercano, y por tanto, para algunos, más vulnerable.

La muerte de Erika Ortiz, la hermana menor de doña Letizia, hace ahora un año, también ocupó horas y horas de televisión. La Casa del Rey tuvo que intervenir para canalizar la información. Aunque no se trataba de un miembro de la familia real, su muerte se convirtió en un asunto que salpicó al palacio de la Zarzuela.

En la Casa del Rey se sigue con preocupación el tratamiento que algunas cadenas hacen de asuntos del Rey y de su familia. Noticias que en muchos de los casos no han sido previamente confirmadas por la oficina de prensa y que se hacen eco de simples rumores.

La separación de los duques de Lugo el pasado 13 de noviembre pilló por sorpresa a todo el mundo, pero las televisiones reaccionaron con rapidez y esa misma noche emitieron programas especiales sobre "el cese temporal de la convivencia". Días más tarde se ofrecían imágenes de Jaime de Marichalar con una mujer rubia en Nueva York, con la que se decía "estaba rehaciendo su vida". Más tarde se supo que era la esposa de un empresario, amigos ambos del duque desde hace años.

Para doña Elena, las cosas no son diferentes. Varias cámaras la siguen todo el día desde la separación. La persecución es tal que ella misma pidió en voz alta: "Amainar un poco, por favor". Pese al giro del Tomate, Tele 5 niega que la familia real sea un "filón" para los formatos de cotilleo. "No se ha abierto la veda porque nunca ha habido veda", dice Carullo.

Pero lo cierto es que todos los actos a los que acuden miembros de la familia real están llenos de periodistas procedentes de programas del corazón. Una pregunta lanzada al aire sin respuesta sirve para montar un reportaje. Esta masiva presencia de cámaras ha hecho cambiar en algunos casos la política de acreditaciones. El pretexto de que no se cabe en la sala es cada vez más frecuente. Algunas comparecencias se cubren en pool, donde sólo tienen acceso TVE, Efe (la agencia estatal de noticias) y el fotógrafo de la Casa del Rey.

No parece fácil que la Casa Real acuda a los tribunales para proteger el derecho al honor, la intimidad y la propia imagen, como han hecho personajes como Cayetano Martínez de Irujo. Un juez acaba de prohibir a Antena 3 emitir vídeos de sus hijos.

El recurso judicial lo utilizó Carolina de Mónaco. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos falló a su favor en 2004. La Corte de Estrasburgo determinó que la publicación de unas fotografías suyas violó el convenio europeo que garantiza el derecho a la vida privada y familiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de enero de 2008