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Molina-Tresserras: historia oculta de un calvario

El ministro de Cultura y el consejero escenifican su difícil relación política

El ministro de Cultura, César Antonio Molina, concluyó ayer su visita a Cataluña en el Palau Nacional, donde hizo entrega del Calvario, una pintura gótica de la escuela de Girona, a la colección permanente del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC).

La obra, adquirida por el Ministerio de Cultura a un coleccionista privado barcelonés por 330.000 euros, forma parte de un retablo desmembrado, cuyas demás partes se conservan en importantes museos extranjeros, como el Metropolitan de Nueva York, que posee el fragmento dedicado a la Madre de Dios. Molina aprovechó la entrega para revelar que "pronto habrá otra sorpresa en este sentido y más de una", aunque no quiso añadir más detalles. También anunció: "ya hay luz verde para iniciar las obras de la Biblioteca Provincial de Barcelona", pero no quiso aventurar ni siquiera una fecha aproximada.

Molina y el director de Patrimonio y Bienes Culturales, José Jiménez, fueron recibidos por el presidente del MNAC, Narcís Serra; la directora, María Teresa Ocaña; el delegado de Cultura del Ayuntamiento, Jordi Martí, y el secretario de Cultura de la Generalitat, Lluís Noguera. Faltó el consejero de Cultura, Joan Manuel Tresserras, quien tampoco asistió al acto de anteayer en San Feliu de Guíxols, cuando el ministro, junto con Carmen Thyssen y las autoridades locales, anunció el emplazamiento de la colección de la baronesa en el monasterio benedictino de la localidad ampurdanesa. Si la causa de la primera ausencia fue la falta de invitación, ayer el motivo fue la reunión del Ejecutivo catalán, que se celebra cada martes. Aunque oficialmente se trató de "un problema de agenda", fuentes del departamento que dirige Tresserras aseguraron que el consejero se enteró de los planes del ministro en Cataluña, de forma extraoficial durante la cena del Premio Nadal, en la que coincidieron.

A pesar de que ambas partes reiteran su excelente entendimiento personal, ya no es ningún secreto que en el ámbito político hay más que un desencuentro: desde la fecha de regreso de los papeles de Salamanca ("todos los plazos se han cumplido", aseveró el ministro), hasta la petición de una reunión de trabajo que, según fuentes del departamento, se espera desde el otoño, mientras que Molina afirma haberse encontrado más de 20 veces con Tresserras ("es el consejero con el que más he hablado", aseguró ayer). Tampoco fue bien recibido el desafortunado regalo de unos gemelos en forma de tecla con la letra ñ, con los que el ministro felicitó la Navidad a todos los consejeros.

A pesar de la ocasión festiva, el acto del MNAC estuvo marcado por una tensión latente, que pareció agudizarse durante las intervenciones que, excluidas algunas frases de agradecimiento, fueron realizadas rigurosamente en catalán.

El Macba ha sido otro motivo de fricción entre el Gobierno central y el catalán, que no fue informado del nombramiento del director de este centro, Manuel Borja-Villel, a la cabeza del Museo Reina Sofía de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de enero de 2008