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La futura memoria de Narcís Comadira gana el Octavi Pellissa

El proyecto del autor gerundense llegará sólo hasta 1965

Escribió una vez que, de haber nacido piel roja, "tallaría tótemes y haría señales de humo". Como sea que su cuna fue la Girona de 1942, Narcís Comadira, a medio camino entre un renacentista y un noucentista, se hizo poeta, traductor, pintor, dramaturgo, viajero y gastrónomo.

Muchas experiencias que, llegada la edad de la artritis en las rodillas, se han acumulado en la piel y la memoria y pueden dar ya para un material literario, "pero no más allá de mediados los años sesenta". Ese proyecto recibió ayer el brebaje antiamnésico de los 12.000 euros del Premio Octavi Pellissa, que convoca la editorial Empúries.

El libro abordará la vida en la abadía de Montserrat cuando el 'caso Escarré'

"Puede ser un libro importante porque, por la Guerra Civil, hay muy poca cosa memorialística de la contienda y posguerra; los diarios de Maurici Serrahima son lo más significativo", apunta Josep Maria Castellet, miembro del jurado, que destacó de la futura aportación de Comadira "la visión que pueda dar de su paso por el seminario de Girona y por el monasterio de Montserrat como novicio".

"Estuve ahí entre 1959 y 1965, con lo que pillé la época del abad Escarré y sus declaraciones a Le Monde", corroboró ayer Comadira. "Fui afortunado porque en el seminario de Girona entré en contacto con un foco de resistencia cultural, con maestros como el filólogo Modest Prats, y en el monasterio con una gran biblioteca magnífica y gente, como el padre músico Gregori Estrada", evocó el autor de poemarios como Enigma y En quarentena.

"No tengo imaginación para la novela, pero sí memoria, material para la literatura, si bien la prosa narrativa la he experimentado poco", admitió Comadira, colaborador del suplemento Quadern de este diario, que ha dejado ya retazos de su vida en Àlbum de família (1989), "un ejercicio en verso a partir de imágenes familiares", y Girona, matèria i memòria (1992), retrato sentimental de su ciudad. "Es un premio con un hatillo pesado: me obliga a ponerme de una vez en esto, donde me interesa más que la verdad hacer un buen libro narrativo", dijo sobre el proyecto que ha recibido el premio que lleva el nombre del primer militante del PSUC en la Universidad de Barcelona.

Comadira tiene ya estructurado el libro, que quizá titule La vida que torna. Unes memòries factícies y que podría contener miradas a lo contemporáneo. Estará conformado por cinco bloques, que arrancan en 1942 con el dedicado a la infancia. Un segundo recogerá, amén del inicio a la lectura a través de Julio Verne, sus seis años en los Maristas ("el mismo colegio de Josep Pla, con el mismo olor a col hervida y a pies de internos") y el escultismo, "donde aprendí la lengua y la geografía catalanas", dice. El inicio en la pintura y la escritura (1956-1959) y el ingreso y abandono de su etapa religiosa ("salí, tras somatizar en el estómago mi incompatibilidad, el 5 de febrero de 1965, primer domingo con misa en catalán") conducen al capítulo final, cuando Comadira admite que aterrizó "en un mundo lleno de coches y turistas y costumbres muy distintas; había vivido en una burbuja".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 9 de enero de 2008