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Crónica:18ª jornada de Liga

Un Sevilla aplastante

Los de Nervión exhibieron su mejor juego en el 'derby' sevillano, en el que apabullaron al Betis

El partido ya estaba leído en apenas una decena de minutos. Los anfitriones y favoritos iban en cohete y los visitantes y aspirantes a sorprender en pollino. Con muchas ganas y amor propio, pero pollino. A los futbolistas sevillistas les apeteció el partido. Los que se trabajan las bandas volvieron a parecer relámpagos, los del centro del campo no sólo no entretenían la pelota en su camino hacia la portería contraria sino que la afilaban con un toque de sus botas y los de delante disfrutaban del catálogo de pases que les regalaban sus compañeros. Kanouté, además, despejaba saques de esquina y se sumaba, quizá envidioso, a los triángulos que sus colegas trazaban tan rápidos como si fueran eléctricos. Como antes lo hacían casi siempre, como este curso no les ha salido casi nunca.

SEVILLA 3 - BETIS 0

Sevilla: De Sanctis; Alves, Mosquera, Escudé, Dragutinovic; Navas, Poulsen (Martí, m. 78), Keita, Capel (Chevantón, m. 70); Kanouté y Luis Fabiano (Adriano, m. 63). No utilizados: Vargas; Renato, Fazio y Maresca.

Betis: Ricardo; Melli, Juanito, Rivas (Toni, m. 28), Damià; Arzu, Rivera; Sobis (Somoza, m. 46), Edu, Mark González (Xisco, m. 68); y José Mari. No utilizados; Casto; Caffa, Fernando y Pavone.

Goles: 1-0. M. 25. Luis Fabiano empuja a gol con el brazo una pase de Capel. 2-0. M. 41. Luis Fabiano, de cabeza. 3-0. M. 61. Daniel Alves.

Árbitro: Undiano Mallco. Amonestó a Melli, Dragutinovic, Rivera, José Mari y Luis Fabiano.

40.000 espectadores en el Sánchez Pizjuán.

En el conjunto verdiblanco sólo destacaron las ganas de Edu

Los sevillistas abrieron el marcador con un gol con la mano de Luis Fabiano

El Betis fue lo que ahora mismo puede llegar a ser. Paco Chaparro -que tiene algo de Mick Jagger, con su delgadez tonificada, pelo de quinceañero y rostro de pergamino- le puso música a un equipo mustio, empequeñecido, que no se quería.

Al principio le dio risa a muchos. Comenzó con una canción de fácil consumo y contagio: Sobreviviré. Les pidió a los futbolistas que escucharan la letra de la interpretación del Dúo Dinámico. Así comenzó a bailar un vestuario que no tenía ninguna razón para hacerlo. Conseguido el ritmo, Chaparro introdujo otras maneras de vivirlo. Gloria Gaynor y Celia Cruz mostraron a los futbolistas verdiblancos como se conserva la vida con orgullo y exuberancia. Y funcionó. Algo catalizaron las canciones en un grupo que se ve más unido que nunca. Dice el técnico nacido en Triana que su intención es llegar a que sea Camarón el que inspire a los futbolistas. Ayer quedó claro que todavía les queda para culminar ese atractivo reto. La mejora de ánimo no les llega todavía para salir del chis-pum.

El técnico verdiblanco sabe cómo tratar a los grupos. Ha sido futbolista, profesor, entrenador, y ha aprendido de casi todas las fuentes con las que se ha topado en los 65 años que ha vivido. Pero no ha llegado a hacer milagros. El técnico buscó ayer la pimienta en José Mari. El ex sevillista más abucheado de la historia en el Sánchez Pizjuán jugaba por primera vez en ese estadio con la camiseta del Betis. Se trata de un jugador rápido, potencialmente útil en los contraataques que Chaparro deseaba que sucedieran y que nunca llegaron. Ni las presuntas ganas de callar a un estadio ni su indudable velocidad hicieron de José Mari algo de lo que los sevillistas se debían de preocupar. El subidón de adrenalina que les dio su entrenador en el vestuario, le duro a los béticos un rato corto. Navas, Kanouté, Capel, Poulsen, Keita y, por supuesto, Luis Fabiano se los merendaron. Los sevillistas ocuparon mejor el espacio de juego, encontraron y se les ocurrieron mejores pases, combinaron más rápido y entendían mejor su plan de trabajo. En el Betis, tan sólo se pueden destacar las ganas de Edu, demasiadas incluso en ocasiones. El contraste con el Sevilla resulta aún muy doloroso, incluso cuando el conjunto de Nervión parece tener problemas en las tripas.

Lo que resulta una verdadera pena es que el gol que abrió el marcador para los sevillistas fuera ridículamente aceptado por el juez de línea. El Sevilla había merecido de sobras ese gol e incluso alguno más, pero siempre es malo que una pillería resulte impune. Una buena jugada, una más, del ataque sevillista llevó la pelota hasta Capel que, con su estilo cabizbajo, se sacó un pase que con precisión superó al bético Juanito para llegar cerca de Luis Fabiano, que no leyó bien la trayectoria y que tampoco se cortó a la hora de empujar el balón a la red con el brazo. Undiano dudó pero se fio de su asistente y registró el gol.

Pero no alteró nada en el devenir del partido ni de su resultado. El Sevilla se regodeó en su excelencia y el Betis fue lo que puede llegar a ser. De notario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de enero de 2008