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La carrera hacia la Casa Blanca

Barack Obama promete hacer historia

El político de 46 años gana ampliamente en el arranque de las primarias demócratas

El día que dijeron que nunca llegaría, según las propias palabras de Barack Obama en su victoriosa noche de Iowa, ha llegado. Un negro ganó por primera vez en la historia este importante arranque de las primarias y se sitúa, también por primera vez, como el más serio candidato a convertirse en el próximo presidente de EE UU. "En este decisivo momento de nuestra historia", destacó Obama ante sus seguidores, "ustedes han permitido que ocurra lo que los cínicos decían que jamás ocurriría en este país".

Hillary Clinton queda en el tercer puesto, a nueve puntos de su rival

"Hemos escogido la esperanza frente al miedo", dice el senador de Illinois

Para que eso pudiera ocurrir, para que un político de sólo 46 años casi desconocido hasta hace bien poco ganase con un amplio margen (37%) los caucuses de Iowa, tuvo que producirse la derrota de una auténtica institución del Partido Demócrata norteamericano como es Hillary Clinton, que sólo pudo ser tercera, a nueve puntos de Obama y también algunos votos por detrás de John Edwards.

Para que eso pudiera ocurrir, para que el hijo de un africano crecido políticamente en los barrios pobres de Chicago triunfase en un Estado con un 93% de población blanca, tuvo que registrarse una arrolladora confluencia de voto joven e independiente que llevó a las urnas en Iowa al doble de votantes demócratas (cerca de 240.000) que habían acudido hace cuatro años.

Para que eso pudiera ocurrir, para que el senador de Illinois, que promete acabar con el poder de los grupos de interés en Washington y devolver la democracia a sus principios fundacionales saliera victorioso en un Estado rural y conservador, tuvo que confirmarse el masivo deseo de renovación de los votantes norteamericanos, que en Iowa prefirieron el cambio sobre la experiencia por un margen de 51% frente al 25%, según los sondeos.

"La hora del cambio ha llegado", sentencia ahora un eufórico Obama ante su audiencia. "Hemos escogido la esperanza frente al miedo; lo mismo harán el martes [8 de enero] los ciudadanos de New Hampshire y después toda la nación".

Ese es el gran desafío todavía pendiente. Obama dijo en la noche electoral del jueves que "este día será recordado por generaciones futuras como el momento en que todo empezó, cuando lo imposible se convirtió en inevitable". Para que sea así, no basta con ganar en Iowa, ni siquiera después en New Hampshire o Carolina del Norte. Para que lo sucedido en Iowa no sean meras emociones vacías, Obama tiene que salir victorioso del supermartes del 5 de febrero y tiene que ganar la denominación demócrata a las elecciones presidenciales del 7 de noviembre.

Mucho queda todavía por delante y muchas energías se requieren para seguir. Dos veteranos de la política, los senadores Joe Biden y Christopher Dodd han arrojado ya la toalla. Bill Richardson, que fue cuarto en Iowa, se saldrá pronto. Y el propio Edwards es difícil que tenga oxígeno para continuar después de New Hampshire. Pero Clinton tiene oxígeno, dinero y agallas para seguir presentando pelea, no sólo en New Hampshire, sino después en los grandes Estados de Florida, Nueva York o California, en los que todavía es favorita.

Obama tiene, no obstante, mucho a su favor. Para empezar, el viento de la historia, que, después de ocho años de George Bush, le reclama a la presidencia norteamericana una nueva cara que ofrecer al mundo y un nuevo mensaje de optimismo que ofrecer a sus propios compatriotas.

Pero tiene a su favor también un movimiento político, surgido desde la base, casi de forma espontánea, sin conexión con grupos de interés (ni líderes negros ni organizaciones feministas ni grupos ecologistas ni nada que se parezca a las estructuras tradicionales de poder de la izquierda) y alimentado por un ejército de jóvenes voluntarios y activistas neófitos sin filiación política.

Ese movimiento tiene el peligro de su escasa raigambre. Pero la fuerza de una pasión desconocida en la política desde John Kennedy. Hillary Clinton puede todavía hacerle frente y derrotarlo. Pero, a medida que el fenómeno Obama crece, Clinton se ve también fatalmente empujada hacia la esquina de la maquinaria del partido y la vieja política.

IMPUESTOS. Recortes para la mayoría y más tasas para los ricos

Propone una reducción de impuestos por valor de 85.000 millones de dólares que beneficie a 150 millones de contribuyentes. Este recorte se financiaría con nuevas tasas sobre las ganancias de capital y sobre el patrimonio de los más ricos. Obama quiere eliminar las lagunas legales que permiten a las empresas hacer ingeniería financiera y escapar al pago de algunos impuestos y quiere acabar con los paraísos fiscales.

INMIGRACIÓN. Facilitar la integración de los 'sin papeles'

Obama apoya un incremento de la cuota de inmigrantes legales a los que se permite entrar a trabajar en EE UU. Para los sin papeles que viven en el país desde hace años propone el pago de una multa para que puedan solicitar la nacionalidad, aprender inglés e integrarse. También propone un aumento del personal destinado a las aduanas y una mejora de la tecnología dedicada a la vigilancia de las fronteras terrestres.

IRAK. Una retirada completa en un plazo de 16 meses

El aspirante quiere la retirada de las tropas en Irak, una guerra que siempre ha criticado. Propone una reducción paulatina, de una o dos brigadas al mes, para tener todos los soldados de vuelta a casa en un plazo de 16 meses. Naciones Unidas asumiría un papel de liderazgo con el objetivo de lograr la reconciliación en ese país. Obama prefiere concentrar las energías en la lucha contra Al Qaeda y los talibanes en Afganistán.

CAMBIO CLIMÁTICO. Promover los automóviles de bajo consumo

Quiere encabezar un esfuerzo nacional e internacional para imponer límites a las emisiones de carbón. Quiere que los grandes fabricantes de automóviles norteamericanos construyan modelos que consuman menos gasolina (uno de sus objetivos declarados es reducir la dependencia petrolera del país). Obama también quiere aplicar un programa económico que reduzca la emisión de gases de efecto invernadero.

COMERCIO. Exigir garantías laborales y medioambientales

El candidato demócrata quiere renegociar el Tratado de Libre Comercio y otros acuerdos para que incluyan garantías laborales y medioambientales y que sus principales socios en el libre comercio se sumen a esta incitativa. Promete mantener una posición de firmeza ante las prácticas comerciales de China (precios muy bajos y sin condiciones laborales) y presionar a Pekín para que deje de manipular la cotización de su moneda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de enero de 2008

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