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Reportaje:

De Nueva York a Coslada

El bailarín Jesús Pastor vuelve a su pueblo natal para estrenar su primer trabajo coreográfico

Es un bailarín virtuoso y admirado, pero también es un alma inquieta. Se formó a la sombra de Víctor Ullate, a quien reconoce como su principal maestro; después voló de las filas del Ballet de la Comunidad de Madrid a la Compañía Nacional de Danza que dirige Nacho Duato.

Más tarde Jesús Pastor (Coslada, 1976) saltó el canal de la Mancha para que la crítica inglesa le elogiara en las filas del English National Ballet y del Royal Ballet. Después, otro salto de más calado le llevó a Nueva York y al American Ballet Theatre, donde le acogieron con vítores y le dieron enseguida papeles meritorios. En el inevitable regreso atlántico, volvió a Ullate y bailó Coppelia este verano en el teatro Gran Vía.

Pastor fue acogido con vítores en el American Ballet Theatre

Tras esta estancia en Madrid decidió que no se marcharía otra vez tan lejos, y así comenzó K-tar-sis, la obra que hoy estrena en el teatro Jaramilla de Coslada y que ha sido un intenso ciclo de trabajo creativo: "He trabajado duro dos meses. Como su palabra indica, la obra es dura y se trata, metafóricamente, de una limpieza común para los que están en escena y para el público. La idea es que se empieza una vida nueva. La mala conciencia se deja atrás, pues significa sólo un obstáculo para la superación personal".

Para la música, tanto como para la coreografía, Jesús se ha valido de su experiencia, pues en estos años ha asumido técnicas y sonidos muy diversos: "Empiezo con el concierto para dos violines de Bach y luego uso una música electrónica del japonés Alva Noto; en ello sintetizo pasado, presente y futuro de la acción. Con el baile pasa lo mismo. He pasado de las zapatillas del ballet a bailar descalzo, y todo es experiencia, luego todo se usa una vez que lo reciclas".

La producción de K-tar-sis nació de una iniciativa casi casual: "El Ayuntamiento de Coslada me propuso que viniera a bailar, y yo les dije: '¿Por qué en vez de venir un día, bailar, e irme con el dinero que me vais a pagar en el bolsillo, con eso mismo, intentamos hacer algo nuestro, original, y que puede, con suerte, perdurar algo más que una bonita función perecedera?".

El Ayuntamiento aceptó, y coproduce; el resto lo pone el propio bailarín-coreógrafo.

Coslada le vio correr como un gamo y crecer como un robusto pino: "Estoy contento de volver aquí. Yo quiero vivir aquí. Veo lejos lo de bailar otra vez ballet clásico porque en España no se puede y yo no me quiero ir", asegura.

La réplica en escena se la dan un actor y una bailarina: él se llama Pedro Aguilar (Madrid, 1974) y vive en Coslada; ella es Marta Rodríguez Coca (Baracaldo, 1974) y también vive en Madrid; conoce a Jesús desde hace 17 años, cuando eran unos críos.

Pedro, el actor, dice: "Este proyecto me ganó enseguida. Es una mezcla de disciplinas; en cierto sentido, el actor baila con las palabras. Yo veo a Jesús seguro, con las ideas muy claras".

Marta, la bailarina (que también viene ahora del American Ballet Theatre y de la compañía de Ullate), no esconde su entusiasmo: "En primer lugar estoy aquí por la profunda y verdadera amistad que me une a Jesús". Jesús Pastor, como esos héroes de ballet romántico que tan bien encarnaba, puntualiza: "El espectáculo está dedicado a todos los que les robaron los sueños y quieren recuperarlos".

K-tar-sis. Coreografía y danza de Jesús Pastor. Teatro Jaramilla, Coslada. A las 19.00.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de enero de 2008