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Magnicidio en Pakistán

La tesis oficial pierde fuerza

Los colaboradores de Bhutto aseguran que su cadáver tenía dos balazos - El jefe tribal acusado por el Gobierno niega toda conexión con el crimen

El Partido Popular de Pakistán (PPP) ha rechazado una a una todas las declaraciones del Gobierno sobre cómo fue asesinada Benazir Bhutto y sobre quién se encuentra detrás del atentado contra su líder. El portavoz del PPP, Farhatula Babar, afirmó que "no hay pruebas" de que el líder islamista Baitulá Mehsud ordenara la muerte de Bhutto y que lo "único claro es que el Gobierno no la protegió".

El Ejecutivo accede a exhumar el cuerpo de Bhutto si su partido lo pide

"Nadie solicitó la autopsia", asegura un portavoz gubernamental

Asimismo, Sherry Rehman, la secretaria personal de Bhutto, aseguró que vio en la cabeza de la difunta, cuando la amortajó, los orificios de las balas que la mataron. Rehman tachó de "farsa estúpida" el informe del portavoz gubernamental Yaved Iqbal Chema sobre que la ex primera ministra murió a causa de una barra del techo del coche que se clavó al intentar protegerse cuando estalló la bomba.

El Gobierno insiste en su versión y se defiende de quienes le acusan de no haber realizado la autopsia con un simple: "Nadie la solicitó". Para acallar las críticas, Chema señaló que si el PPP quiere ahora exhumar el cadáver para que se le realice la autopsia, "al Gobierno le parecerá bien". Chema quiso restar importancia a las diferencias diciendo que lo grave es que la ex primera ministra, de 54 años, está muerta y que "poco importan" los detalles. Sin embargo, para los dirigentes y los millones de simpatizantes del PPP es fundamental aclarar los hechos.

Según los testigos y la plana mayor del PPP, hubo tres disparos. Dos impactaron en el cuello y la cabeza de Benazir Bhutto, un tercero se perdió en el aire e inmediatamente después estalló la bomba que llevaba el suicida.

Chema indicó que no hay necesidad de ayuda extranjera para investigar la muerte de la líder opositora. "Esto no es un problema criminal en el que pedimos asesoramiento a la comunidad internacional. Creo que nosotros somos capaces de gestionarlo", subrayó.

Bhutto ya hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que formara una comisión independiente que investigara el intento de asesinato que sufrió el mismo día de su regreso a Pakistán, el pasado 18 de octubre, en el que ella salió ilesa pero murieron 143 personas. Según la líder del PPP, la comisión que entonces nombró el Gobierno incluía a personas con "clara animadversión" hacia el PPP.

Baitulá Mehsud, el hombre más buscado de Pakistán por su supuesta conexión a Al Qaeda y uno de los jefes tribales de Waziristán del Sur -una zona fronteriza con Afganistán-, desmintió también a través de su portavoz toda conexión con la muerte de la líder del PPP. Pero Chema, en una conferencia de prensa que convocó ayer, consideró "normal" que Mehsud se desvinculara del ataque.

"¿Por qué debería aceptar que lo ha hecho?", se preguntó. "No creo que nadie tenga capacidad de preparar tales ataques suicidas salvo su gente", señaló, para insistir en que la "prueba" de la implicación de Mehsud es la conversación telefónica que captaron los servicios secretos paquistaníes.

"Quieren encubrir con mentiras su responsabilidad en la muerte de Benazir. Ella pidió reiteradamente protección y no se la dieron", asegura Saira Irshad Jan, una prima de la fallecida. Saira señala que fue el vicepresidente del PPP Amín Fahim el que recogió a Bhutto cuando ésta cayó sentada en el coche tras recibir dos disparos y vio como le "salía la sangre a borbotones".

Por el contrario, Chema insistió en que el informe hecho público por el Gobierno se realizó "en colaboración con los médicos que la atendieron y de acuerdo con las pruebas reunidas".

Saira, al igual que otros muchos paquistaníes, se pregunta: "¿Por qué hubo tanta prisa para enterrar a Benazir?". Y también, al igual que la absoluta mayoría de la población, piensa que deberá resignarse a no saber la verdad. En Pakistán nunca se ha encontrado a los autores de los magnicidios, ni siquiera a los del presidente Mohamed Zia ul Haq, en 1988, en el que también murió la plana mayor del Ejército paquistaní. "Desgraciadamente en este país todos los crímenes políticos quedan impunes", señala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de diciembre de 2007