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Vuelven a casa las familias desalojadas en El Prat por las obras del AVE

Àngel García, vecino de El Prat de Llobregat que en unos días cumplirá 85 años, puede por fin volver a dibujar en su casa de la calle Mayor, al lado de los túneles del AVE y de Cercanías. Hace medio año, Àngel y tres familias más fueron desalojados de sus viviendas a causa de las obras del AVE. El viejo y deteriorado número 32 de la calle Mayor, en pleno núcleo antiguo, no soportó las constantes sacudidas de tierra provocadas por el soterramiento del túnel de Cercanías. Tras escuchar las quejas de los vecinos y examinar la estructura del edificio, la Asociación de Vecinos del Núcleo Antiguo y el Adif acordaron que se imponía el desalojo de los vecinos y la reforma del edificio. "Nos pagaron el traslado y el alquiler del piso. Me he encontrado muy cómodo allí, era una vivienda muy amplia y con aire acondicionado. Incluso me instalaron una mesa de dibujo", relata Àngel, que se ha pasado la vida trabajando como dibujante y ahora continúa trazando líneas y participando en talleres por amor al arte. "Ahora también utilizo el ordenador".

Durante el último medio año, Adif ha apuntalado el edificio, reparado las grietas y arreglado los daños de cada vivienda. Hace una semana, los vecinos volvieron a casa y pudieron ver la reforma. "Lo han dejado todo muy bien. Me han cambiado las paredes interiores, la cocina, el baño... ¡Incluso me han puesto nevera y lavadora nuevas!", exclama satisfecho Àngel.

Triunfo simbólico

Para la asociación de vecinos, la reforma del número 32 de la calle Mayor es un triunfo simbólico, pero aún queda mucho trabajo por delante. "Hace dos semanas que Adif ha empezado a hacerse cargo de las grietas de otras 70 viviendas", explica Jordi Ibern, vicepresidente de la asociación, "pero tenemos constancia de que han aparecido grietas en un total de 400". La próxima fecha clave para la asociación es el 7 de enero. Entonces, Adif comunicará a los vecinos si arregla todos los edificios de los que ha recibido parte de daños. En la asociación son optimistas, ya que han percibido una buena predisposición en el gestor de infraestructuras. Sin embargo, y pese a los buenos resultados, el proceso resulta agotador para los vecinos: "Llevamos dos años luchando por arreglar esta situación, que empezó con el soterramiento de la línea de Cercanías", recuerda Ibern.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de diciembre de 2007