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Crítica:

Una excursión por el territorio del placer

Elvis Presley, Marlon Brando, Montgomery Clift, James Dean, Jean Seberg, Greta Garbo, Marlene Dietrich, Marilyn... y muchos más, unidos por el común denominador de alentar el deseo erótico de un espectador, Vicente Molina Foix. Tal podría ser el tosco resumen de El cine de las sábanas húmedas, el nuevo libro que publica el actual premio Nacional de Narrativa.

Cinéfilo, crítico cinematográfico e, incluso, realizador, Molina Foix reúne en este texto una serie de perfiles que por unas u otras razones estimularon su sensualidad, y lo hace con un tono y un estilo propios alejados de tanto manierismo formal y corrección política al uso. Reivindicar a estas alturas el, en ocasiones, buen hacer cinematográfico de Elvis y su voluptuosidad o declarar su fascinación por la voz de Nicole Kidman es apostar por la pasión. No hay lugar para las jerarquías, el análisis cartesiano o los esquematismos. Lo que se propone es compartir una excursión por el territorio del placer.

Al recordar a sus mitos eróticos, Molina Foix nos está hablando de sí mismo y lo hace de una forma impecable, aquella que conjuga lo abstracto y lo concreto, las reflexiones generales y el detalle particular. Se puede divagar con mayor o menor fortuna literaria sobre cuestiones teóricas pero complementar dichas reflexiones con datos y documentación permite al lector situar con mayor precisión lo que se quiere decir.

De Marlon Brando y su Stanley Kowalsky se ha dicho de todo pero no viene mal saber que la Warner tuvo que cortar cuatro minutos de la versión original de Un tranvía llamado Deseo para conseguir que la Liga de la Decencia no la condenara al infierno de los pecadores. Como también resulta útil leer las opiniones del joven paparazzi George S. Zimbel sobre la fotografía que le hizo a Marilyn en la esquina de Lexington Avenue, con su vestido blanco revoloteando en el respiradero del metro. O recuperar textos de César Arconada, escritor comunista muerto en el exilio, sobre Greta Garbo, actriz a la que Molina Foix no duda en señalar como "la mayor fantasmagoría de mi vida", por encima de su idolatrado Monty Clift o Jean Seberg, "para mí, la mujer más atractiva del cine de mi juventud".

El autor de El abrecartas dedica el libro a Miriam Gómez, mujer de Guillermo Cabrera Infante, mitómana, actriz y amiga muy querida del autor. A ello habría que añadir, sin duda, el magisterio e influencia de G. Caín en la formación cinematográfica de quien firma el libro pues comparte con él esa espléndida conjunción de lo indeterminado y lo preciso, de las cavilaciones y lo específico. Si alguien duda de que el cine es una fábrica de sueños, lea este libro: se acabarán sus vacilaciones.

El cine de las sábanas húmedas. Vicente Molina Foix. Espejo de Tinta. Madrid, 2007. 246 páginas. 17 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de diciembre de 2007