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Reportaje:

Simão evita un enredo

Un gol del portugués en el minuto 94 da al Atlético la primera plaza

Con seis delanteros en escena, a la desesperada, sin centrocampistas, sin aire, sin tiempo, sin aficionados (casi) que apoyaran al equipo, sin fútbol, sin criterio, sin nada, el Atlético logró una victoria de ésas que, por heroicas, agigantan a cualquiera. Una victoria de poco mérito en cuanto a juego, pero valiente, sin duda valiente. Como lo fue Aguirre, su entrenador. Porque se encontró el equipo en mitad de un Manzanares medio vacío, en mitad de una noche de perros, ante un rival de aspecto menor (pero de perros también) y salió indemne. Lo consiguió en el minuto 94, cuando ya andaba con las fuerzas marchitas. El honor le correspondió a Simão, que transformó una falta colocando el balón en la escuadra y colocando, de paso, a su equipo primero de grupo, lo que evitará que en el próximo cruce se mida a algún rival de fuste.

ATLÉTICO 2 - PANATHINAIKOS 1

Atlético: Abbiati; Perea, Zé Castro (Reyes, m. 60), Eller, Antonio López; Luis García, Raúl García, C. Santana (Simão, m. 46); Maxi; Forlán y Agüero (Pablo, m. 93). No utilizados: Falcón; Pernía, Maniche y Mista.

Panathinaikos: Malarz; Vintra, Morris, Sarriegi, Fyssas; Simão M. (Dimoutsos, m. 85), Tziolis, Mattos; Romero (Ivanschitz, m. 66), Salpingidis (Mantzios, m. 77) y Papadopoulos. No utilizados: Galinovic; Siondis, Goumas y Ninis.

Goles: 0-1. M. 33. Salpingidis. 1-1. M. 74. Luis García. 2-1. M. 94. Simão.

Árbitro: Knut Kircher (Alemania). Amonestó a Tziolis, Zé Castro, Romero, Maxi y Luis García. Expulsó a Raúl García con tarjeta roja directa en el m. 80.

Unos 15.000 espectadores.

A los 40 segundos, el Panathinaikos ya había dado el primer aviso. Salpingidis se escapó por la banda, superando a Antonio López, y se plantó ante Abbiati. Disparó arriba Salpingidis, a la izquierda del portero, y rechazó Abbiati. Treinta y tres minutos después, Salpingidis se escapó por la banda, superando a Antonio López, y se plantó ante Abbiati. Disparó abajo Salpingidis, a la derecha del portero, y fue gol. Entre una y otra acción, 33 minutos llenos de escasez. De fútbol, se entiende.

Porque el Panathinaikos logró desactivar todos y cada uno de los movimientos de cuanto delantero se asomaba por su área. Y los hubo a puñados. Porque allí se presentaron Luis García, Maxi, Forlán, Agüero, Simão y Reyes. Sólo faltaba Gárate. No hacía el Atlético más que amagar cuando en una combinación entre el Kun, Reyes y Luis García llegó el empate, que firmó este último con un zapatazo cercano. Pero ese 1-1 le valía al Panathinaikos, que se sintió crecer cuando Raúl García fue expulsado por saltar de mala manera ante un rival que había saltado de mala manera. Más difícil todavía era aquello para el Atlético. Sin nadie que creara, sin aliento. El desafío era mayúsculo. Apretó el equipo, ya carente de neuronas pero con ese gesto desafiante que no se le borra de la cara. Y llegó la falta al borde del área, el minuto 94. Y llegó Simão, que huele a gol que apesta. Por la escuadra la metió.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 21 de diciembre de 2007