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Entrevista:PETER RATCLIFFE | Médico

"Cada célula animal tiene un sistema de detección de oxígeno"

Cuando el organismo pierde sangre y puede regenerarla, lo hace exactamente en la cantidad adecuada. ¿Cómo hace este cálculo? Gracias a un sensor de la cantidad de oxígeno en los tejidos, un sensor descubierto en 2001 por el grupo que dirige el británico Peter Ratcliffe (53 años), de la Universidad de Oxford. Es el tipo de descubrimientos que colocan a un científico en la lista de candidatos al Nobel, no sólo por su utilidad práctica sino porque abre muchas vías de investigación básica. Hoy Ratcliffe investiga el posible uso del sensor de oxígeno para, entre otras cosas, asfixiar a los tumores. Él intervino en las jornadas de nefropatía diabética organizadas recientemente en Madrid por la Fundación Renal Íñigo Álvarez de Toledo.

"El crecimiento de nuevos vasos sanguíneos exige un estímulo potente"

"El desafío para la próxima década es cómo domar este conocimiento"

"La terapia pro-angiogénesis está tardando, pero llegará"

Pregunta: ¿Cómo se interesó por el problema de la percepción de la cantidad de oxígeno en los tejidos?

Respuesta: Uno de los desafíos fundamentales de cualquier cuerpo animal es proporcionar oxígeno a miles de millones de células en las cantidades adecuadas, ni demasiado, ni demasiado poco. Por eso es importante entender cómo las células responden al oxígeno. Muchos grupos, incluido el nuestro, entendimos que debía de haber un mecanismo de control. Una de las respuestas obvias era que ese mecanismo tenía que pasar por la regulación de la hormona eritropoyetina (EPO), que regula una de las formas más obvias de transporte de oxígeno a la célula, los glóbulos rojos. Y se demostró que lo que regula la EPO es el oxígeno. La eritropoyetina se produce en unas células determinadas del riñón, y así fue como nosotros, un grupo de nefrología, entramos en el campo.

P. Su descubrimiento de que hay un sensor de los niveles de oxígeno en los tejidos condujo a una sorpresa...

R. Lo que resultó una gran sorpresa al principio es que el mecanismo por el que las células perciben el oxígeno no está restringido a las células que sintetizan eritropoyetina, sino que está presente en absolutamente todas las células del organismo. De hecho, hoy sabemos que está presente en todas las células de todos los organismos animales, incluso los que no tienen circulación sanguínea.

P. ¿Todos los animales?

R. Sí, todos los organismos multicelulares no vegetales. No está en bacterias ni en levaduras. Cada célula en el organismo de los animales tiene un sistema de detección de oxígeno. Creemos que tal vez fue la necesidad especial de llevar oxígeno a todas las células del organismo la que hizo aparecer este mecanismo en la evolución.

P. ¿Para qué sirve en organismos sin sistema circulatorio?

R. Se usa para determinar el crecimiento de vasos sanguíneos, la forma en que las células usan energía o, incluso, para decidir si las células viven o mueren y cómo interaccionan con las proteínas de alrededor. El sistema que regula la eritropoyetina también regula otras muchas funciones. Fue una sorpresa porque la extrema sensibilidad de la eritropoyetina para regenerar la cantidad exacta de sangre no era evidente en otros sistemas. Por ejemplo, para hacer crecer nuevos vasos sanguíneos necesitas un estímulo muy potente, y sin embargo parece estar regulado por el mismo sistema.

P. ¿Sería posible crear un organismo capaz de sobrevivir con muy poco oxígeno?

R. Sería interesante entender cómo los organismos sobreviven en ambientes de poco oxígeno o, en general, ambientes poco usuales. Se está trabajando en eso. Pero, desde el punto de vista médico, nos interesa usar esto para tratar enfermedades donde se querría aumentar el suministro de oxígeno, estimulando la creación de nuevos vasos sanguíneos [angiogénesis] o lo contrario. Un posible objetivo es el cáncer, restringiendo el riego sanguíneo en el tumor.

P. ¿Y en enfermedades cardiovasculares?

R. Es otro de los objetivos. Se trataría de suministrar más oxígeno favoreciendo el crecimiento de los vasos sanguíneos. Pero la universalidad del sistema de detección de oxígeno es a la vez una oportunidad y un problema, porque al manipularlo queremos conseguir una cosa, pero no otra. En la anemia, por ejemplo, ¿cómo hacemos para obtener sólo más glóbulos rojos, sin generar crecimiento de vasos sanguíneos? En otros pacientes sería al revés... El desafío para la próxima década es cómo domar este nuevo conocimiento.

P. ¿Entonces, en qué estado están las terapias que promueven la formación de nuevos vasos para tratar enfermedades cardiovasculares?

R. Cuando se hallaron los factores de crecimiento para la angiogénesis enseguida se creyó que pasaría poco tiempo antes de que las medicinas llegaran al mercado, pero no. Hace falta más tiempo. Ha habido avances en cáncer con tratamientos de anti-angiogénesis. La terapia pro-angiogénesis está tardando más, pero llegará. El problema es que podríamos querer hacer crecer nuevos vasos en el corazón, pero no en otras partes del cuerpo. Así que hay que buscar métodos seguros para llevar los fármacos hasta donde queremos, y sólo allí. Llevará tiempo.

P. El oxígeno a menudo se relaciona con antioxidantes, radicales libres, medicina antiedad... ¿Realmente los antioxidantes bloquean los radicales libres y es esa una buena estrategia para prevenir el envejecimiento?

R. Es una simplificación que puede inducir a error. Es mejor decir que, aunque hay ideas sobre cómo los radicales podrían influir en determinados procesos patológicos, no hay ejemplos claros de terapias basadas en vitaminas que produzcan beneficios actuando sobre radicales libres. Otra cosa son las carencias vitamínicas. Pero en personas con una dieta sana, es difícil demostrar que tomar antioxidantes adicionales sea beneficioso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de diciembre de 2007