Reportaje:

Seducción por lo equino

'Glamour', jinetes y mucho público en la 15ª edición del CSI Casas Novas

La equitación es un espectáculo que atrae a la inmensa mayoría de no practicantes porque representa los valores de otros tiempos más épicos. También el único deporte de animal y humano, y en el que además no hay diferencia de sexos. Y de los pocos en los que la atracción no está solamente en la arena de la contienda, sino, en buena parte, en las gradas. Así es el Concurso de Saltos Internacional (CSI) Casas Novas de Arteixo, que ayer cerró su 15ª edición: los mejores jinetes, glamour al alcance de la mano y asistencia masiva.

El CSI Casas Novas es, según la prensa especializada, el mejor torneo a cubierto de España, y tiene la calificación de cinco estrellas desde 2003. "Es un honor, pero sobre todo un compromiso, porque tenemos poco que ganar y mucho que perder. Hay que cumplir escrupulosamente todos los requisitos, incluido superar el informe que realiza un jinete secreto, uno de los participantes", asegura el director del concurso, Álvaro Arrieta. Entre los 60 participantes están las estrellas de la hípica de alta competición que todo aficionado anhela ver: Markus Fuchs, Gerco Schröder, Ludo Philippaerts, John y Michael Whitaker o Julien Epaillard. Los 60.000 euros del Gran Premio Telefónica se los ha llevado este año el suizo Pius Schwizer.

En un extremo de la grada están tres adolescentes que siguen las evoluciones de una amazona y se declararan aficionadas. Y tanto, porque Clara y Gabriela, coruñesas de 14 y 13 años, e Iria, viguesa de 14, compiten y suman entre las tres siete caballos (sin contar el que Iria espera por Reyes). Al otro lado también hay una pareja que parece experta. Él se llama Manuel Rodríguez y es el veterinario encargado del control antidopaje. ¿Hay dopaje en la hípica? "Como en todos los deportes en los que está en juego dinero y prestigio". Los caballos se dopan "igual que cualquier atleta. Productos para muscular, analgésicos para superar dolores..."

También están los caballistas que provocan codazos ("Mira, ¡ahí está Cayetano!") y el funcionamiento de las cámaras de los móviles. Cayetano Martínez de Irujo (se rumorea que más que harto de las fotos), Luis Astolfi o José Bono (hijo), que no muestra (o más bien su caballo) la misma soltura sorteando obstáculos que su padre. La anfitriona, Marta Ortega, no ha participado, pero sí su novio, Gonzalo Testa (4º en el ranking). Otro que juega en casa es Antonio Rodríguez Ortega, hijo del ex director general de Inditex. Entre el público más de jinetes que de equinos, la preferida es Athina Onassis, la más sencilla y la que más se mezcla entre la gente. Incluso podría asegurar que lleva el mismo plumas beige que el año pasado. De todas formas, el ambiente es informal. Los encorbatados son los chóferes de los jinetes.

Sumando aficionados a los caballos, a los jinetes o a los famosos que cenan a la vista de todos, en las sesiones de tarde y noche las gradas del público (sobre 1.100 plazas) están repletas. En la salida, un padre y su hijo que se definen como jinetes protestan porque, pese a las invitaciones, no han podido entrar. "Dar invitaciones en vez de cobrar entrada nos crea más dificultades, porque el overbooking es inevitable", reconoce Arrieta, "pero ésta es una sociedad sin ánimo de lucro, y lo que va bien, hay que tocarlo lo menos posible".

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 16 de diciembre de 2007.

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