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Una biografía documenta un amor oculto de Martí i Pol

Se llama Anna; también es de Roda de Ter, pero de clase alta. Habían jugado en el colegio; los respectivos matrimonios se trataron. Surgió el amor, que él tradujo en un centenar de cartas y uno de sus mejores poemas, Lletra a Anna. En clásico gesto suyo, se lo contó a su mujer, Dolors. Crisis descomunal: o ella o la otra. Optó por no romper la baraja y así la historia se circunscribió a entre 1966 y 1969. Esa apasionada relación, reflejada en misivas hasta ahora inéditas, es una de las perlas de El llarg viatge, 1957-1969, segundo volumen de la detallada biografía del poeta Miguel Martí i Pol que prepara Ignasi Pujades y que edita Proa.

"Ella guardaba sus cartas a partir del matasellos porque el poeta no las databa; él recibió muchas menos y las rompía; Anna prefería llamarle los sábados a la fábrica", constata Pujades. Los encuentros serán múltiples: hasta el discretísimo poeta Jordi Sarsanedas les cobijará en Barcelona. Casados, ninguno pareció dispuesto a abandonar su situación.

La relación se tradujo en literatura: Lletra a Anna, los 27 poemas de Autobiografía y 6 de los Contes de la vila de R.

La biografía tiene dos coordenadas vitales más: una crisis de trasfondo religioso que lleva al escritor a una poesía social avant la lettre (con, en 1957, El poble y La fábrica, 1959) y las primeras señales de agarrotamiento en los dedos, dramático síntoma de su futura esclerosis múltiple.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 12 de diciembre de 2007