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Convención preelectoral del PP

Aguirre y Gallardón compiten como 'teloneros' en sus alabanzas a Rajoy

El alcalde pide que los socialistas voten al PP y la presidenta jalea los "Viva España"

La estructura de poder del PP y el protocolo que conlleva facilita las interpretaciones periodísticas. Si el viernes desfilaron por el atril de la convención seis miembros de la cúpula y eso dejó en evidencia los dos discursos, moderado y duro, que habitan el partido, ayer Mariano Rajoy tuvo a dos teloneros de lujo, que hablaron juntos porque son alcalde y presidenta del lugar donde se celebró el acto, Madrid. Pero además son los dos principales aspirantes a sucederle si pierde las elecciones.

Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre compitieron con dos discursos completamente diferentes para ver quién elogiaba más al líder. Conscientes tal vez de que sus aspiraciones son conocidas, ambos se afanaron en regalar los oídos de su jefe, que aplaudía sin parar a los dos y les reía todas las gracias. Cada uno lo hizo a su estilo, más populista y mitinero ella, más institucional y de fondo él.

"Le he dicho a Zapatero que se busque otra circunscripción, porque en Madrid Mariano le va a dar una paliza", se reía Aguirre. "Debemos trabajar juntos en torno al liderazgo libre y sereno de Rajoy. Es el hombre capaz de dirigir el proyecto de España, capaz de sustituir el talante por el talento", se sinceró Gallardón. "España es una gran nación y se merece un presidente como Rajoy, que cree en ella y en la libertad; un presidente para unir, que tiene sentido común, inteligencia, principios y valores", insistió Aguirre. Gallardón, que también alabó a José María Aznar, cuya posición puede ser clave en la sucesión, fue más allá: "Bajo el liderazgo de Rajoy ganamos las municipales, será presidente y superará el brillo de la etapa de 1996 a 2004 [el Gobierno de Aznar]".

Los perfiles de estos dos grandes aspirantes a la sucesión -sólo el tapado Francisco Camps, presidente valenciano, tiene peso político y carrera por delante para poder rivalizar en aspiraciones con ellos- son muy diferentes. Y sus discursos también. Aguirre, mucho más aplaudida -no en vano controla el partido de Madrid, el que llenó el pabellón con autobuses del extrarradio de la capital-, busca chascarrillos, a veces simplones, y enardece al público al hablar de España. Varias veces la interrumpieron con gritos de "¡Viva España!", y ella parecía encantada.

También aprovechó para reivindicar su resultado electoral, algo que no hizo Gallardón. "Si se repite, sacaremos 20 diputados y el PSOE, 12", gritó. El PP cree que, como mucho, recuperará dos; es decir, le sacará tres al PSOE.

El alcalde, que también recibió muchos aplausos pese a las críticas que sufre en varios medios con muchos seguidores entre la militancia, optó por un discurso más de fondo, en el que reivindicó su "orgullo" por llevar 30 años en el PP -"nos han querido encasillar en una ideología de buenos y malos, que ya era antigua cuando cayó el muro de Berlín"- y se mostró conciliador con la izquierda, hasta el punto de que pidió el voto a los socialistas "que se sienten defraudados" por Zapatero. Rajoy agradeció el apoyo y concluyó el acto con esta idea: "España se merece alguien que se la tome en serio".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 19 de noviembre de 2007