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Reportaje:Torneo de Maestros de Shanghai

"Ferrer tiene ruedas"

Los técnicos del alicantino, rival de Roddick, destacan su mentalidad y su físico como claves en su éxito

Un comedor reunió ayer a una pareja con un objetivo y un hombre en común. David Ferrer, que hoy se mide al estadounidense Andy Roddick, compartió desayuno con Rafa Nadal. Hablaron de las semifinales. Comentaron lo que describieron como "la jugada". Y se citaron en la final. Ferrer y Nadal pueden ser los segundos españoles, tras Àlex Corretja y Carlos Moyà en 1998, en protagonizar el gran duelo. A Nadal se le esperaba en él. A Ferrer, no. Los dos comparten el nombre de la víctima que cambió sus carreras: el norteamericano Andre Agassi.

El número dos mundial se convirtió en aspirante a Wimbledon venciendo a Agassi. Y Ferrer vio justificada su baja autoestima jugando contra él en Roma. Rosco y al banquillo: derrota por 6-0. Ferrer remontó, ganó y empezó la transformación que le ha llevado a acumular 270.000 euros en los cinco días que lleva en Shanghai. Hoy es un tenista con opciones a ser el número cinco, "del que nadie esperaba nada, invicto y sin presión", en palabras del chileno Fernando González. ¿Cómo? "Ha mejorado mucho su actitud mental", contesta Javier Piles, su técnico; "madura cada año, subiendo un escaloncito. Se da cuenta de que puede ganar a cualquiera". "Estaba acostumbrado a ganar batallas, pero ahora gana guerras. Se marca objetivos personales. Ha hecho una pequeña pretemporada y ha llegado en un estado de forma muy bueno, con mucha ambición".

Eso, la ambición, le viene a Ferrer de lejos. Antes de Piles estuvo con él Antonio Martínez Cascales, el moldeador de Juan Carlos Ferrero. Cascales acogió a Ferrer cuando se planteaba abandonar por motivos "más personales que tenísticos". La relación profesional duró ocho meses y se rompió por asuntos del corazón. La amistad dura: Cascales, Ferrer y Ferrero corren juntos en karts. Gana el ex número uno. Y el alicantino se mosquea. "Es muy exigente consigo mismo", resume Cascales; "le conozco desde pequeño. Me ha sorprendido la confianza en sí mismo ante rivales de tanta entidad. Como tenista, no creía en sí mismo. Ahora piensa que no es especial por ser de los mejores. No se sube a la parra".

"Ferrer", dijo ayer Nadal, "es el que está más fuerte y con más ritmo. Si se lo cree lo suficiente, puede ganar. Ha crecido como jugador. Es humilde, pero también se recrea en eso. Él no se lo cree cuando dice: 'Soy el más malo'. Si no, en la pista no podría hacer lo que hace. Es una forma de quitarse presión".

Ferrer es la gran sensación del torneo. "Probablemente sea el jugador que más ha mejorado este año", dijo Roddick; "tiene ruedas. Se mueve por toda la pista. Todo el mundo está sorprendido. Menos sus rivales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 17 de noviembre de 2007