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Reportaje:Selección española

"Su rival es él mismo"

Los técnicos de Güiza destacan la madurez alcanzada por el internacional del Mallorca

Convocado por primera vez por Luis Aragonés, Daniel Güiza (Jerez de la Frontera, 27 años) llegó sobre la hora a su primera citación con España, a la una de la tarde. "¡Dale primo, que llego tarde, pisha!", apremió a los medios a las puertas de la sede de la federación, en Las Rozas (Madrid). El punta del Mallorca, siete goles en Liga, cuatro menos que la temporada pasada con el Getafe, mantiene un pulso permanente con su imagen de jugador rebelde y díscolo. Varios de sus entrenadores repasan sus cualidades y trayectoria:

- Manolo Ruiz: "Los genios como él se hacen en la calle". "Estaba en el filial del Xerez en 1999 y le subimos. Se le veía muy vivo, con unas cualidades por encima de los de su grupo. Decidimos cederlo al Dos Hermanas para que madurara", cuenta el ayudante de Bernd Schuster. "Se intuía ya su calidad en el uno contra uno, no se ponía nervioso delante del portero. Esa frialdad... ¡Y qué pillo! Los genios como él son los que tienen picaresca. Se hacen en el barrio, jugando en las calles. Eso se nota a nivel profesional. ¿Si es como Robinho, que dice que juega como baila? Hay jugadores más académicos, de escuela de fútbol, a los que llevan sus papás desde pequeñitos, y otros más atrevidos. Más intuitivos. Como Güiza. Nos encantaba pero el Xerez pasaba por penurias económicas, así que fue al Mallorca por unos 80 millones de pesetas. En el Getafe conseguimos sacarle esa calidad que tiene. Hay que usar mucho la psicología con él. Darle consejos poco a poco, sin ser tajantes. No fastidiarle más. Sin trabas".

- Lucas Alcaraz: "Ideal para el contragolpe".

"Primero le tuve en el Dos Hermanas, en Segunda B. Tuvo un rendimiento muy bueno el tiempo que nos lo cedieron, entre septiembre y diciembre, hasta que lo vendieron al Mallorca. Era ideal al contragolpe", relata el técnico del Murcia. "E inventa cosas de la nada. ¡Eso es muy difícil! Y presiona la salida del balón. Le ha costado mas trabajo de lo normal llegar a donde le corresponde. En el Recreativo (2002-03) no fuimos capaces de introducirle en la dinámica del grupo".

- Juan Manuel Lillo: "Tenía demasiados pájaros". "Estaba mejor que el Turu Flores pero no le ponía. Merecía jugar, pero no lo colocaba adrede. Sabía que era injusto. Le tuve puteadísimo hasta que se ganó el puesto a sangre y fuego", recuerda el preparador del Ciudad de Murcia en el arranque de la campaña de 2003-04. Antes, Quique Pina, agente y presidente del club, le vendió de forma muy cruda al delantero, que en tres temporadas había jugado siete partidos con el Mallorca: "Le dije que era su último tren. Creía en él pero tenía demasiados pájaros en la cabeza". A Lillo le dieron dos meses de plazo para recuperarle. "Hasta que llegó el momento. Ensayábamos jugadas de cómo girarse, cómo sacar beneficio de cuando la defensa tiraba el fuera de juego. Y tirábamos de las jugadas de balonmano. 'Cuando la pelota vaya del centro a la derecha, tú muévete a la izquierda; siempre al revés que la circulación del balón", le recomendaba el técnico guipuzcoano.

- Miguel Álvarez: "Hay jugadores de entrenamiento y de partido". "En cualquier situación genera peligro. Interpreta el fútbol como nadie", explica el sustituto de Lillo en el Ciudad. "Está el que nace para ser futbolista y el que lo hace para ser abogado. Y hay jugadores de entrenamiento y de partido. Si no ejercita al 100%, en el campo espabila".

- Julián Rubio: "Se crece en los ambientes hostiles". "Marcaba casi todos los domingos. Cuando el ambiente es más hostil se rebela y dice 'aquí estoy yo'. Su rival es él mismo", apunta el tercer técnico que dirigió a Güiza en Murcia, donde marcó 36 goles en dos cursos. "Si baja los brazos, hay que darle un poquito de cariño y alguna collejilla. Nunca tuvimos problemas".

- Gregorio Manzano: "No había dudas sobre su rendimiento". "Se desmarca constantemente, no es una referencia estática. Quizás marca más fuera porque el equipo se repliega un poquito más, y explota su velocidad y el espacio. En el Mallorca no teníamos dudas o sospechas sobre su rendimiento. Sabíamos todos los pormenores de su transición en Murcia y en el Getafe".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 15 de noviembre de 2007