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Reportaje:Radio

"Pakcelona", la emisora en urdu de miles de paquistaníes

Un empresario ha creado la cadena de Barcelona

El abigarrado dial de Barcelona acoge desde abril un nuevo huésped. En el 105.4 de la FM se ha colado Pakcelona, la única emisora de la Europa continental que emite preferentemente en urdu, la lengua nacional de Pakistán. Los modestos estudios están situados en el almacén de un restaurante de kebabs de El Prat de Llobregat. Y aunque por ahora funciona de manera ilegal, la emisora se ha ganado la adhesión entusiasta de miles de ciudadanos asiáticos que residen en Barcelona y su área metropolitana. "No hay paquistaní que no la conozca y la escuche", sostiene su creador, el empresario Raja Shafiq.

El logotipo de Pakcelona simboliza lo que la cadena persigue: ser una herramienta a favor de la integración de los inmigrantes. Detrás de las letras "Pak" asoma el verde intenso de la bandera paquistaní. La forma de la "c" se aprovecha para dibujar la media luna islámica. Y las cuatro barras de la senyera son el telón de fondo de "celona". Shafiq, que llegó a España hace más de treinta años y goza del cariño de sus vecinos pota blava -pata azul, denominación del pollo de la zona-, entiende que la radio sirve para solucionar problemas y mejorar la convivencia.

La emisora de radio la paga él: "Son muchos gastos", asegura. El dinero que sale de la publicidad de anunciantes locales sólo es una pequeña ayuda, pero a Shafiq le da igual: "He ganado el respeto y el conocimiento de mi gente". Este empresario tiene una churrería en el Prat y reparte kebabs a domicilio. Lo que tiene, asegura, se lo ha ganado honradamente: "Trabajando de sol a sol".

Para mejorar la convivencia, lo primero es aprender el idioma. Tres veces al día mañana, tarde y noche, Pakcelona ofrece clases de catalán. Un servicio paralelo al de los cursos de normalización lingüística de la Generalitat que, al no ser presencial, goza de un gran éxito. "Mis paisanos han de hablar castellano y catalán. Si lo hacen, sus negocios mejorarán y resolverán mejor los conflictos con el vecino", insiste Shafiq. La estrategia es atraer su atención informando y pinchando música en su lengua natal para introducir, poco a poco, dosis de lenguas románicas.

Marta Marçal ha vivido ese proceso. Empezó como oyente de Pakcelona y se ha convertido en una de las 20 personas que, sin cobrar un duro, colaboran con la emisora. "Estaba harta del rollo comercial, y aquí encontré música de Bollywood, que me encanta". Esta joven catalana presenta el magacín matinal junto a Farah Khalid, una afable ama de casa paquistaní.

Al principio, los oyentes que llamaban al programa hablaban sólo en urdu, por lo que a Marta le quedaba escaso margen de maniobra. "Ahora ya preguntan por mí y me dicen bona tarda". En Els matins de Barcelona, Marta y Farah plantean un asunto polémico para que la gente opine. "Por qué dejaron su país, qué papel han de tener las mujeres, cómo creen que debe ser la educación de sus hijos en España... Queremos que se pregunten estas cosas de forma crítica", explica Shafiq delante de un plato de carne de kebab con ensalada. Las respuestas son de todo tipo, hay para todos los gustos.

Algunos no vacilan en criticar en antena planteamientos que consideran demasiado "liberales" y piden que el islam tome las riendas de Pakcelona. Pero Shafiq no está por la labor. "No somos la Cope. Aquí no hablamos de política ni de religión", dice entre risas. Además hay oyentes de otras religiones, países y lenguas. Por eso hay programas en punjabí, bengalí, pastún, nepalí e inglés.

Al no disponer de datos de audiencia, los responsables miden el éxito por las visitas que recibe la web: más de 11.000 cada mes. Y por la masiva participación de los oyentes donde llega la frecuencia: Barcelona ciudad, Baix Llobregat, Badalona y Santa Coloma de Gramenet. Ciudades donde la comunidad paquistaní es importante. En apenas medio año, Pakcelona se ha convertido en un espacio de intercambio de información y servicios. A través de las ondas, cientos de asiáticos buscan trabajo, se enteran de los éxitos del equipo de cricket de su tierra y reciben asesoramiento sobre, verbigracia, cómo convalidar un título académico.

La comunidad paquistaní de Barcelona se ha ganado la fama de emprendedora, bien organizada y solidaria con los suyos. "Una vez llamó un chico desesperado. Había contraído una deuda, no encontraba trabajo y quería volver a Pakistán. Llamó a la radio y en pocos minutos 12 personas le ofrecieron comida, trabajo y un lugar donde dormir", recuerda este empresario y radioaficionado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de noviembre de 2007