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Madrid acoge la Conferencia Mundial Antidopaje

La lucha contra el dopaje unirá al COI y a gobiernos de todo el mundo

En la reunión se modificará el sistema de sanciones del Código Mundial y se elegirá el nuevo presidente de la Agencia Antidopaje

Los coches son ecológicos y el deporte es limpio. Cuestión de supervivencia económica. Hoy no hay quien venda un coche, el elemento más contaminante, si no le coloca una etiqueta verde. No hay quien venda Juegos Olímpicos o Tour de Francia, las competiciones que generaron la trampa, la necesidad maquiavélica del engaño, si no les pega el marchamo de éticamente controlados. Y tan importante es esta cuestión, que a la sombra de la necesidad de la lucha contra el dopaje, convertida en un fetiche, se han creado una serie de estructuras -tribunales, agencias privadas que subcontratan los controles, bufetes de abogados especializados- que funcionan como un nuevo poder.

Juan Antonio Samaranch, clarividente, ya lo veía venir hace nueve años, cuando el escándalo Festina quitó el velo que ocultaba la verdad del deporte. Entonces desde su cargo de presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Samaranch convocó en 1999 en Lausana a los gobiernos de todo el mundo y puso en marcha la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). Cuatro años después, en Copenhague, el modelo se dotó de estructura y financiación -a medias entre los gobiernos de todos los continentes y el COI- y de normativa legal, con la aprobación de un Código Mundial Antidopaje que unificaba listas, sanciones y procedimientos en todos los países, en todos los deportes. El jueves, en Madrid, la tercera Conferencia elegirá un nuevo presidente -un candidato de los poderes públicos que sustituirá al canadiense Dick Pound, ungido por el COI- y aprobará la primera revisión del Código.

La parte más vistosa de la revisión, que no entrará en vigor hasta enero de 2009, se refiere a la flexibilización de las sanciones, que hasta ahora eran de dos años mínimo para una primera infracción. En el nuevo código el abanico irá desde la advertencia -para sustancias específicas, todas salvo anabolizantes, estimulantes duros y hormonas como la EPO, tomadas inadvertidamente- hasta los cuatro años, para los casos especialmente graves. Entre medias, se podrá reducir hasta la cuarta parte la sanción a los que colaboren con la policía.

La importancia de la cita madrileña, que inaugurará el presidente Zapatero, la dan también los números: 1.500 delegados de 152 países, 34 miembros del COI, incluido el presidente, Jacques Rogge, 33 presidentes de federaciones internacionales, 28 ministros de Deportes y 300 medios de comunicación.

Al nuevo presidente se le elegirá el viernes, pero toda la Conferencia estará marcada por la polémica sucesoria. Cuando parecía que todo estaba bien atado hace unos meses con un candidato único -Europa, que sólo cuenta con un 28% de representatividad en la fundación pese a que aporta el 47,5% del presupuesto público, se había unido en torno al candidato francés Jean-François Lamour, ex ministro de Deportes y campeón olímpico de esgrima en Los Ángeles 84-, la presentación a última hora de un candidato del frente anglosajón, el ex ministro de Hacienda australiano John Fahey, cuya única experiencia deportiva es la presidencia de la candidatura de Sidney 2000 y que ha reconocido no saber pronunciar el nombre de algunas sustancias de la lista, provocó la retirada de Lamour. Mañana, martes, los europeos examinarán a Fahey y le fijarán las condiciones para su elección.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 12 de noviembre de 2007