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El Santander vende Antonveneta y gana 2.400 millones en tres semanas

Emilio Botín había adquirido el banco italiano a ABN Amro por 6.600 millones y lo traspasa ahora a Monte Dei Paschi por 9.000. Puede ganar 800 millones más

Casi no ha terminado de comprarlo y ya lo ha vendido con una ganancia del 35%. Emilio Botín, presidente del Santander, que cerró la compra de Antonveneta el 17 de octubre, anunció ayer a las 15 horas que lo había vendido. Monte Dei Paschi (MDP), el sexto banco de Italia, pagó al Santander 9.000 millones por Antonveneta (la séptima entidad). Tras la adquisición, el Monte Dei Paschi será la tercera entidad de país. La operación supone unas plusvalías de 2.400 millones para el Santander. Esta cantidad supone, por ejemplo, el resultado del Banco Popular en dos años. El pago es en metálico.

Antonveneta era uno de los activos que adquirió el Santander tras la compra del holandés ABN Amro por parte del consorcio y que supuso para la entidad que preside Emilio Botín un desembolso de 19.900 millones de euros. Además de Antonveneta, la entidad adquirió el Banco Real de Brasil, por la que pagará unos 12.000 millones. Actualmente, los activos que ha comprado el consorcio se encuentran en manos de ABN Amro porque el proceso de separación aún no se ha realizado.

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Además, Botín se ha guardado un as en la manga: Interbanca, una pequeña filial dedicada a banca corporativa, por la que espera ganar unos 800 millones cuando lo venda. El Santander podría ingresar unos 10.000 millones por la venta de los activos italianos.

La primera consecuencia de esta venta es que el Santander no ampliará capital en unos 3.000 o 4.000 millones como había anunciado. La entidad ya ha obtenido 7.000 millones con una emisión de bonos convertibles, además de otros 4.000 millones en otra colocación de bonos para el mercado mayorista. Con estos 11.000 millones puede pagar la factura de ABN, por lo que no tendría necesidad de vender todos los inmuebles por unos 4.000 millones. Sin embargo, la entidad no tiene previsto dar marcha atrás. Hace una semana, cuando ya estaban negociando con Monte Dei Paschi, Emilio Botín declaró: "La venta de los inmuebles se hará este año y espero que se obtenga más de los 4.000 millones previstos".

¿Por qué renunciar a entrar en Italia? El Santander ha perdido el pasaporte para ocupar plaza en un mercado bancario donde está comprobado que es muy difícil entrar. De hecho, lo reconoce Botín, en una carta que se enviará a los accionistas. "La incorporación de Antonveneta habría representado un interesante primer paso en Italia. Sin embargo, con dicha compra no lograríamos tener en este país un tamaño suficiente para desarrollar adecuadamente nuestros negocios sin realizar inversiones adicionales significativas". Ésta es una de las razones.

El Santander había justificado la compra ante los inversores "porque Italia es un mercado con potencial de crecimiento significativo: un mercado que conocemos bien". También dijeron que era interesante por las fusiones que se producirán y porque Antonveneta era "una excelente plataforma desde la que crecer". Sin embargo, como dice uno de los refranes favoritos de Botín, "cada día tiene su afán". La entidad explicó ayer a los analistas que no podían dejar pasar esta oportunidad. La oferta de Monte Dei Paschi, tras dos semanas de negociaciones, supone cobrar hoy mucho más del valor que esperaba alcanzar para Antonveneta en tres años. Esto sin invertir nada en la apertura de oficinas ni dedicar esfuerzos en las discusiones políticas del mercado italiano.

Otra cuestión es por qué paga tanto dinero MDP, que es la que ha tomado la iniciativa. Según los expertos, esta entidad puede lograr importantes sinergias. Antonveneta equilibra su presencia, porque ahora MDP está presente en el centro y el sur del país.

Con esta venta, el Santander ha demostrado frialdad en el desarrollo de su estrategia. El mercado conoce la preocupación de Botín por ampliar el tamaño del grupo. Incluso había manifestado que Antonveneta y el Banco Real "cambiarían definitivamente" su perfil. Sin embargo, no se ha obsesionado por "poner la llamita del Santander en Italia, para aumentar su presencia en el mundo", como recuerda un analista.

Este mensaje es el que quieren oír los inversores. Botín no sólo compra bancos, también los puede vender y ganar dinero. Además, con esta operación fortalece su capital, hasta tener un ratio de solvencia superior al 6%. El grupo todavía tiene que apuntar en sus cuentas plusvalías por otras operaciones de más de 3.000 millones, sin vender Cepsa. Los expertos creen que cuando esto se plasme las acciones podrían subir y eso le otorgará más potencia de tiro a Botín para su próxima compra.

No hay que olvidar que una de las claves de esta operación es el valor relativo de la oferta. Mientras el Santander ha ganado un 35% con la venta, la banca americana se ha depreciado un 40% en los últimos meses. Botín, en el último encuentro con inversores, dijo que creía que "lo normal" sería acabar comprando el Sovereign, el decimoctavo del país, implantado en Filadelfia y Boston. Tras las últimas caídas de la cotización, el Santander podría pagar una prima del 40%, y conservar buenos ratios de capital. Además, el dólar sigue cayendo.

La noticia, que se supo en Italia a las 2.30 horas, empujó la cotización del banco un 2%. Media hora después se conoció en España y subió el 3,88% al cierre. Los analistas alabaron la operación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de noviembre de 2007