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La Fura regresa al Liceo

El montaje de 'El castillo de Barbazul', de Bartok, y 'Diario de un desaparecido', de Janácek, llega a Barcelona tras su exitoso estreno en París

La Fura dels Baus siempre sorprende. Siete años después de su D. Q. Don Quijote en Barcelona, regresan al Liceo con un inquietante montaje concebido junto a Jaume Plensa que, lejos de su parafernalia habitual, busca la contención y une dos obras que exploran la atracción pasional hacia lo extraño: la ópera El castillo de Barbazul, del húngaro Béla Bartók y el ciclo de canciones Diario de un desaparecido, del checo Leos Janácek. Tras su exitoso estreno en enero en París, el montaje se estrena mañana bajo la batuta de Josep Pons.

"Las dos obras exploran la atracción por lo extraño", indica Alex Ollé

Dos parejas protagonistas -el tenor Michael König y la mezzosoprano Marisa Martins en la obra de Janácek; el bajo Willard White y la soprano Katarina Dalayman en la ópera en un acto de Bártok- afrontan el estreno español del montaje, coproducido por el Liceo y la Ópera Nacional de París, que lo estrenó el pasado enero en el imponente Palais Garnier. El coliseo barcelonés ofrece tres funciones este fin de semana -viernes y sábado a las 20.00 horas, y domingo a las 17.00 horas- y ha programado esta temporada otras siete funciones del 7 al 20 de abril de 2008.

Si para los fureros Alex Ollé y Carles Padrissa, que firman la dirección de escena, el montaje supone un regreso al Liceo, para el escultor y escultor Jaume Plensa supone su debut en el coliseo lírico barcelonés. "El propio teatro es el castillo de Barbazul, se convierte en el centro del poder, es el escenario donde se sitúan las dos parejas protagonistas, que son dos caras de la misma moneda", explica Jaume Plensa. "Fue muy estimulante hacerlo en un marco como el Palais Garnier y ahora hemos adaptado el montaje al Liceo, pero sin cambios sustanciales".

La idea de unir en un mismo espectáculo la obra de Janácek -un ciclo de 22 canciones para tenor, mezzosoprano y tres voces femeninas, basado en poemas de Ozek Kalda- y la ópera en un acto de Bartók, con libreto de Béla Balázs, basado en un cuento de Perrault, partió de Gérard Mortier, director artístico de la Ópera Nacional de París y personaje clave en la trayectoria operística internacional de La Fura. "Fue una sugerencia de Mortier, y funciona maravillosamente, porque en las dos obras se explora la atracción por lo extraño", comenta Alex Ollé.

El ciclo de Janácek es un estreno en el Liceo y se ofrece en una versión orquestal de Gustav Kuhn. "La obra de Bartók empieza donde acaba el ciclo de canciones de Janácek. En la primera, es un campesino quien se siente fascinado por una gitana. En la segunda, una mujer, Judith, siente la erótica del poder que puede significar Barbazul, y quiere que le desvele sus secretos", explica Ollé. "En el montaje buscamos la contención, queremos sugerir, más que mostrar, el misterio".

En el montaje se usan transparencias y proyecciones, pero no como simple despliegue de medios, sino como depuración de un lenguaje estético que "juega con la oscuridad". "Las proyecciones son capas de luz, porque lo que hace Jaume Plensa es esculpir la luz. Nosotros ponemos imágenes y sombras a la música, y a las palabras", afirma Carlus Padrissa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 1 de noviembre de 2007