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Reportaje:

Batalla de series en EE UU

La última moda es emitir una ficción tras otra para retener el interés de los espectadores en dos franjas horarias consecutivas

La nueva temporada de Estados Unidos ha dejado a los espectadores exhaustos. En las primeras semanas del otoño, las cadenas han estrenado un aluvión de series en un intento de conseguir los mejores índices de audiencia. La última moda es emitir una ficción tras otra con el fin de retener a los telespectadores en dos franjas horarias consecutivas del prime time.

Con tanta saturación, la venta de aparatos para grabar programas se ha disparado

La sorpresa de la temporada ha sido Pushing daisies, estrenada por ABC y dirigida por Barry Sonnenfeld (La familia Adams, Men in black). Los críticos de la revista Variety la ensalzan como una rareza "en el mundo cruel del horario de máxima audiencia". Trece millones de seguidores en su arranque le auguran una larga vida a esta serie, que ha sido definida por sus productores como "un cuento forense". Describe la historia de Ned, que tiene el extraño don de devolver la vida a los muertos si les toca una vez. Triunfa así el estilo del realismo mágico de otras series como Tan muertos como yo.

La fantasía es también el estilo de Cavemen, otra de las grandes apuestas de ABC. Se trata de la adaptación de unos anuncios de una compañía aseguradora que se emitieron entre 2004 y 2007. En ellos, un Neandertal explicaba lo fácil que es contratar un seguro. "Tan fácil que hasta un cavernícola puede hacerlo", decía el lema de la campaña. El anuncio tuvo éxito porque el hombre de las cavernas se quejaba de trato discriminatorio. El personaje se hizo muy popular en Estados Unidos, hasta el punto de que ya se han programado 13 episodios de la serie. En ella, los Neandertales tratan de sobrevivir en una ciudad moderna, luchando contra los prejuicios de sus más evolucionados vecinos.

Cavemen ha generado un gran debate en EE UU respecto a si un anuncio puede estirarse hasta 13 capítulos de media hora. "Hemos intentado hacer algo no tradicional", explicó recientemente el responsable de entretenimiento de la cadena ABC. "Cuando trataron de vendernos la serie fuimos muy escépticos. Luego vimos el planteamiento y descubrimos que se trata de una reflexión sobre cómo pueden convivir diferentes razas. Es un tema social".

Los miércoles se han convertido en el día de la batalla televisiva por excelencia, con tres grandes cadenas de televisión usando la artillería pesada. El 24 de septiembre, a las 21.00, NBC estrenó Bionic woman (Calle 13). A la misma hora, ABC contraprogramó con una nueva serie creada en torno a uno de los personajes de Anatomía de Grey y titulada Private practice (Antena 3 y Fox). A las 22.00 llegó un segundo estreno, el drama Dirty sexy money (Antena 3), que trató de arañar espectadores a CSI: Nueva York (Tele 5), emitida por CBS y en caída libre de espectadores. NBC contraatacó y decidió ofrecer también a las 22.00 su nueva serie Life, un thriller sobre un detective que sale de la cárcel después de 12 años encerrado por un crimen que no cometió.

Con tanta saturación es normal que las ventas de aparatos de grabación se hayan disparado. El ingenio TiVo, un disco duro inteligente que graba los programas que el usuario desea y los reproduce como un DVD, ha llegado ya a cinco millones de hogares.

Las audiencias, naturalmente, siguen importando. Y mucho. Así, NBC logró 13,5 millones de espectadores con Bionic woman. Fue el programa más visto por los adultos de entre 18 y 49 años. "La serie ha demostrado ser mítica", decía el jueves pasado la crítica de Variety.

Bionic woman es una versión de la serie del mismo nombre de 1976. Se trata de la historia de una camarera, interpretada por la modelo Michelle Ryan (Eastenders, Mansfield Park), que sobrevive a un terrible accidente de coche. Tras una operación a vida o muerte se convierte en una nueva mujer, dotada de superpoderes.

El miércoles, este estreno compitió contra Private practice, spin-off de Anatomía... y centrada en el personaje de la doctora Addison Montgomery, interpretada por Kate Walsh. Y no es que no diera buenos resultados: consiguió 14 millones de telespectadores. Pero los críticos esperaban que se comiera Bionic woman dado el arrollador éxito de Anatomía de Grey en pasadas temporadas. La diferencia fue sólo de medio millón de personas. "Es una serie plana y autocomplaciente", sentenció el jueves el Washington Post. "Muy lejos de ser perfecta", apostilló.

La cadena que se hizo de oro con Sexo en Nueva York, HBO, ha vuelto a probar con el sexo. Y esta vez se trata de sexo duro. Tell me you love me ha provocado todo tipo de reacciones. Hubo quien calificó la serie de "erótica y estimulante", como el Washington Post. Otros pensaron que era más bien "obscena", como Hollywood Reporter. Lo cierto es que esta producción, que cuenta los problemas sexuales de tres parejas en terapia, incluye desnudos frontales sin ningún tipo de censura. Tanto, que se practican masturbaciones entre la pareja o en solitario sin ningún tapujo. En su estreno consiguió menos de un millón de espectadores, una cifra aceptable si se considera que la cadena HBO es de pago, pero lejos de los cuatro millones de Roma (Canal +, Cuatro).

Tal vez sea Cashmere Mafia el verdadero nuevo Sexo en Nueva York. Los parecidos son importantes. Ambas series comparten productor, Darren Star. Tienen la misma localización, la Gran Manzana. Y parten de la misma premisa: la vida y desventuras amorosas de cuatro mujeres de éxito.

Con el tema del sexo de fondo y ambientada en Nueva York, Gossip girl se ha convertido en un éxito entre los más jóvenes. Se trata de la adaptación de una saga de novelas muy populares entre los adolescentes. La serie congregó a 3,5 millones en su estreno, aunque ha perdido un millón esta semana.

Inversiones multimillonarias

La lucha por la audiencia lo es todo para unas productoras que cada vez gastan más dinero en los programas piloto. Su estrategia es invertir la máxima cantidad de dinero posible en unos primeros episodios fulgurantes que, sobre todo, dejen impresionados a los programadores de las cadenas. Al fin y al cabo, cada año el negocio de las series televisivas genera alrededor de 5.000 millones de dólares (3.500 millones de euros) en ventas, nacionales e internacionales.

Esa filosofía funcionó con Perdidos (La 2), cuyo primer episodio superó los siete millones de euros. Y parece haber funcionado con Bionic woman. Sus tres primeros capítulos han costado tres millones de euros cada uno, según las revistas especializadas de Hollywood.

No es una cifra fuera de presupuesto. La media de dinero invertido en los primeros episodios de las series dramáticas se sitúa precisamente entre tres y cinco millones de dólares (aproximadamente, entre 2 y 3,5 millones de euros), según la revista Hollywood Reporter. Muchos de ellos superan las ochenta escenas, algo impensable en series de televisión hace una década.

Este verano levantó mucha expectación un piloto de 42 minutos que ha costado más de seis millones de euros. Se trata de The Sarah Connor Chronicles, una continuación de la trama de Terminator II. Según James Middleton, vicepresidente de la compañía que produce la serie, la trama se centra en la figura de la madre del niño que acabará con la vida de Terminator y salvará el mundo un día: "Esta mujer tiene todo el peso del mundo encima y además debe criar a un niño". Lena Headey (Posesión, Lo que queda del día) interpreta a esta sufrida madre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de octubre de 2007

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